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Penpot vs. Figma: la herramienta española frente al gigante

  • Figma es el estándar de la industria para el diseño de interfaces digitales, pero Penpot, desarrollado en Madrid, ha dejado de ser una alternativa marginal para convertirse en una opción que muchos equipos consideran en serio. 
  • Penpot es la gran alternativa a Figma desarrollada como software libre, lo que la convierte en la opción perfecta para equipos que no quieren depender de una plataforma propietaria. 

Figma se ha convertido en el estándar indiscutible del diseño de interfaces. No es una opinión. En la actualidad se calcula que suma 13 millones de usuarios activos y ha superado los 1.000 millones de dólares en ingresos. Con estas cifras, afirmar que hay una alternativa de código abierto desarrollada en España que le está plantando cara suena, como mínimo, optimista. Y, sin embargo, algo se está moviendo. Porque en los últimos años cada vez más gente habla de Penpot, un proyecto de software libre que cuenta con una creciente base de usuarios, una comunidad muy comprometida y algunas características muy interesantes que merece la pena conocer.  

Dos filosofías muy diferentes 

De Figma hemos hablado mucho en este blog. La fundó Dylan Field junto a Evan Wallace en 2012 tras recibir una beca Thiel de 100.000 dólares. La idea inicial era tan sencilla como difícil de ejecutar: llevar el diseño a la nube y convertirlo en algo colaborativo en tiempo real. Tardaron cuatro años en conseguir desarrollarlo y fue un éxito prácticamente inmediato hasta el punto de que, en 2022, Adobe intentó comprarlo por 20.000 millones de dólares. Las leyes antimonopolio bloquearon la venta y, finalmente, en 2025 Figma salió a bolsa en Nueva York y protagonizó uno de los mayores estrenos tecnológicos de los últimos años. 

El nacimiento de Penpot fue más humilde, aunque curiosamente la empresa que lo desarrolló nació prácticamente al mismo tiempo. Kaleidos fue fundada en 2011 por Pablo Ruiz-Múzquiz junto a un grupo de desarrolladores que creían firmemente en el software libre. La empresa nació como una consultora tecnológica para startups y grandes empresas, pero desde el principio reservó tiempo interno para incubar proyectos propios a través de sus Piweek, unas semanas de innovación en las que toda la plantilla podía trabajar libremente en ideas propias.  

Penpot surgió precisamente durante una de esas semanas, cuando su equipo comprobó que no existía ninguna herramienta de diseño de código abierto y se puso manos a la obra. El proyecto se llamó inicialmente UXBox, evolucionó durante años a pequeña escala y se hizo público en 2021. Es un programa de código abierto, construido con estándares web abiertos como SVG, CSS o HTML y funciona íntegramente en el navegador. La filosofía de fondo es que el trabajo de diseño pertenece a quien lo crea, no a la plataforma que lo aloja. 

Figma

El momento que cambió el tablero 

Mencionábamos antes que, en 2022, Adobe intentó la compra de Figma por 20.000 millones de dólares. Aunque finalmente nunca se llevó a cabo, el simple anuncio del acuerdo puso en alerta a la comunidad de diseñadores que durante años habían apoyado un proyecto independiente y veían ahora con temor cómo sus trabajos y archivos podían acabar en manos de Adobe, un gigante odiado y amado por igual.  

En ese contexto, Penpot apareció como la alternativa perfecta. Las altas en la herramienta aumentaron un 5.600% en cuestión de horas, logrando en un día lo que normalmente se conseguía en dos meses. Las descargas de la versión autoalojada crecieron un 400% y el uso de Penpot se convirtió en gran medida en un gesto de protesta.  

La adquisición se bloqueó, Figma recuperó su independencia, Adobe pagó una indemnización de 1.000 millones de dólares y todo volvió aparentemente a la normalidad. Pero Penpot conservó gran parte de esos nuevos usuarios y los diseñadores se dieron cuenta del peligro que suponía depender de una sola plataforma.  

Penpot

¿En qué se parecen y en qué se diferencian? 

La brecha entre ambas herramientas se ha reducido de forma importante en los últimos dos años, pero siguen existiendo importantes diferencias. En lo que respecta a la parte más relacionada al código, Penpot parte con cierta ventaja. Su sistema de layouts está construido sobre los estándares web de Flexbox y CSS Grid, lo que facilita mucho la traducción de los diseños a código real y reduce la distancia entre diseño y desarrollo. Los llamados design tokens también están basados en estándares W3C y vienen integrados de serie, a diferencia de Figma. Cualquier cambio en uno de estos elementos se traslada inmediatamente a todos los lugares donde se utiliza sin necesidad de herramientas externas.  

Donde Figma recupera terreno y resulta difícilmente superable es en la complejidad y profundidad del software. Sus opciones de prototipado avanzado, la gestión de componentes complejos y la amplitud de su catálogo de plugins no tienen equivalente directo en Penpot, donde las posibilidades son más limitadas.   

El rendimiento con archivos muy pesados también resulta por el momento mejor en Figma y este software resulta más fluido y estable cuando varios usuarios están trabajando al mismo tiempo sobre los diseños. Además, su integración con otros programas como Notion, Jira o Slack está muy optimizada y es algo importante en grandes equipos de trabajo. En Penpot también podemos construir conexiones personalizadas a través de su API abierta, pero necesitaremos de cierta capacidad técnica para que funcione correctamente.  

Hay un punto en el que Figma no puede competir y es en el control sobre los datos. Para empresas que tienen requisitos muy estrictos de privacidad o, simplemente, para usuarios que valoran mucho el control sobre su información, el servicio de autoalojamiento de Penpot resulta una característica fundamental. Figma solo funciona en la nube y no ofrece la posibilidad de instalarlo en nuestra red local.  

Precio: donde Penpot gana sin discusión 

Aunque, obviamente, la gran diferencia y ventaja de Penpot frente a su competencia es su sistema de precios. Fundamentalmente porque ofrece un plan gratuito que incluye proyectos y archivos ilimitados, acceso a su ecosistema de plugins y hasta ocho personas en el equipo con 10 GB de almacenamiento. Suficiente para la mayoría de los usuarios.  

Si queremos más, podemos optar por alguno de sus planes prémium que van desde los 7 dólares al mes hasta un plan empresarial sin limitaciones por 950 dólares al mes. Y, lo mejor de todo, si decidimos instalar el software en nuestro equipo, su versión de código abierto es totalmente gratuita y sin restricciones de ningún tipo.  

En el caso de Figma, la empresa actualizó sus precios hace un año y actualmente ofrece una versión gratuita muy limitada, un plan Professional que cuesta 16 euros por editor al mes si cogemos un compromiso anual, un plan Organization, que sube a 55 euros, y el Enterprise, por 90 dólares al mes. Luego tendremos que pagar una cantidad mayor en función del número de personas del equipo o por funciones extra como el Dev Mode, un modo de inspección de código para desarrolladores. 

En definitiva, la decisión no depende tanto de las funcionalidades de cada uno como de nuestra filosofía de trabajo y de vida. Para quienes valoran un ecosistema más maduro, integraciones más amplias y una experiencia más pulida, Figma sigue siendo la referencia. Pero, si valoras más el control sobre tus datos, la independencia que ofrece el software libre o una colaboración más fluida entre diseño y código, Penpot ofrece cada vez mejores argumentos y conviene, al menos, darle una oportunidad para descubrirlo.  

Christian Rojo
Christian Rojo
Periodista y fotógrafo con más de 20 años de experiencia colaborando con medios de comunicación en contenidos relacionados con tecnología y turismo. Diplomado en marketing digital, dirige la revista Descubrir, especializada en viajes, gastronomía y lifestyle. 

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