Seguro que has pasado días y noches puliendo las reglas de tu juego, equilibrando cada carta y diseñando un tablero espectacular. Pero, justo cuando está listo para salir al mercado, te asalta la duda de si se pueden proteger legalmente los juegos de mesa. Te adelanto que sí, pero con matices que debes conocer para evitar errores.
De entrada, la Ley de Propiedad Intelectual no menciona de forma explícita los juegos de mesa como categoría protegida, sin embargo, por su propia naturaleza pueden ser obras protegidas si reúnen el requisito de originalidad. Por otro lado, esta ley no protege las ideas, conceptos o métodos, sino la forma en que se expresan y se materializan.
Hecha esta precisión, entramos en materia.
Un juego de mesa no es una obra única, sino un conjunto de pequeñas piezas creativas. Por un lado, está el manual de instrucciones, las reglas del juego, la descripción de los personajes y el universo ficticio que los rodea. El desarrollo detallado de cada uno de estos elementos puede calificarse como obra literaria y constituye un elemento relevante para acreditar la autoría en caso de conflicto. Por otro lado, el diseño del tablero, la estética de las cartas, el desarrollo de figuras tridimensionales o incluso la caja también pueden protegerse como obras artísticas o plásticas.
Siempre que estos elementos sean originales y estén plasmados en un soporte, pueden protegerse de forma individual. Incluso, el conjunto completo también puede quedar amparado por derechos de autor si la combinación específica de sus elementos refleja decisiones creativas propias y está suficientemente concretada, sin que suponga proteger la mera mecánica de juego en abstracto. Así ocurrió con el popular rosco del programa Pasapalabra, cuya forma específica de presentar el reto fue reconocida judicialmente como una creación original.
Dado que el proceso creativo de un juego de mesa suele ser largo, es recomendable documentarlo desde los primeros borradores y las ilustraciones preliminares hasta las sucesivas versiones del reglamento. Plataformas como Safe Creative permiten acreditar cada fase hasta completar la obra final, para disponer de una prueba tecnológica de autoría ante posibles conflictos.
Y hay otra cuestión que no debes pasar por alto. Para proteger el nombre comercial del juego y el logotipo en el mercado, debes registrarlos como marca ante la Oficina de Patentes y Marcas correspondiente. Ten en cuenta que, para obtener una protección completa, la propiedad intelectual hay que complementarla con el registro de marca.

