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Bad Bunny gana parte clave de la batalla por el copyright del reguetón

Pocas veces un juez admite que se equivocó, menos aún cuando de esa rectificación depende el futuro legal de cerca de 2.000 canciones. Esto es, en esencia, lo que ha hecho el juez André Birotte al dar marcha atrás a su decisión del pasado mes de julio de enviar a un juicio con jurado el caso que amenazaba con reescribir las reglas del reguetón. En un nuevo fallo, el magistrado ha frenado la principal reclamación contra Bad Bunny y otros 150 artistas al considerar que los demandantes no pueden construir una obra protegida por copyright juntando elementos procedentes de diferentes canciones. 

La decisión judicial supone un claro revés para el productor jamaicano Cleveland «Clevie» Browne y los herederos de Wycliffe «Steely» Johnson, que durante unos meses han acariciado la posibilidad de ganar el pulso. Para los demandados, sin embargo, la resolución significa un balón de oxígeno. Todo comenzó con una demanda presentada en 2021 ante un tribunal federal de California en la que acusaban al cantante puertorriqueño y a un listado de artistas tan dispares como Drake, Karol G, Luis Fonsi, Pitbull o J Balvin, entre otros muchos, de copiar el ritmo del dembow en el que se apoya todo el género urbano latino. 

En la denuncia exponían que su tema Fish Market (1989) contenía la matriz de la que nació este ritmo y cualquier artista que lo hubiera utilizado desde entonces debía pagarles derechos de autor. Este planteamiento se interpretó desde un primer momento como una amenaza para la industria del reguetón. 

Cuando Birotte falló en julio, Billboard ya señaló que correspondía a un jurado decidir si el célebre compás del dembow podía registrarse como propiedad intelectual, Billboard, ya señaló que la resolución abría la puerta a un juicio interminable. Por su parte, Rolling Stone, que siguió la vista celebrada en agosto, recogió las declaraciones del abogado de Bad Bunny, Kenneth Freundlich, quien advirtió que, de seguir adelante el proceso, se produciría un «completo desastre» judicial, puesto que el volumen de obras por analizar «llevaría hasta 2035». 

El juez acepta revisar su decisión 

El punto de inflexión se produjo cuando el equipo legal de Bad Bunny, al que se sumaron los abogados de otros artistas, consiguió que el juez reconsiderara su decisión. El argumento con el que convencieron al juez de reexaminar el expediente fue que Steely & Clevie no identificaban una única obra que reuniera el conjunto de elementos cuya protección reclamaban.

Frankenstein de los derechos de autor 

Según explica Music Business Worldwide (MBW), alegaban que los demandantes habían construido una composición «ensamblada» con elementos extraídos de tres canciones «distintas», en concreto, Fish MarketDem Bow y Pounder (Dub Mix II). En este último caso, además, solo son propietarios de los «derechos de la grabación sonora» y no de la composición, añade Rolling Stone. No obstante, la imagen más gráfica la puso sobre la mesa Freundlich, el abogado de la superestrella del reguetón, al hablar de que habían creado un «Frankenstein de derechos de autor», indica Infobae

Birotte les dio la razón al concluir que el alcance de una obra protegida «no puede permanecer ambiguo» durante todo el proceso, señala MBW. Para el juez tampoco se puede construir una nueva canción original cosiendo fragmentos de distintas piezas musicales después de haber iniciado la demanda. En esta misma línea, elDiario.es recoge que, para el magistrado, los elementos reclamados «deben existir en una sola canción» y no pueden ser una simple «colección de similitudes» reunidas. 

Victoria importante, pero no definitiva 

Aunque la victoria es relevante, no es total. El fallo deja abierta la parte del litigio en la que se acusa a ciertas canciones de samplear de forma directa las grabaciones originales de Steely & Clevie, si bien es un frente mucho más limitado que la batalla por la propiedad del ritmo en sí. El juez ha pedido a las partes que propongan un calendario para abordar esta parte del procedimiento. 

La decisión de Birotte se inscribe en una tendencia que está ganando terreno en los últimos tiempos. Como destaca MBW, sigue la estela del caso de Stairway to Heaven de Led Zeppelin y de las victorias de Ed Sheeran frente a las acusaciones de copia en Thinking Out Loud, que han servido para cerrar la puerta a que elementos musicales básicos y compartidos por un género puedan quedar en manos de un solo propietario. 

Fuentes: Billboard, Rolling Stone, Music Business Worldwide, Infobae, elDiario.es. 

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