Tras cerca de una década de recursos, resoluciones y apelaciones, el Grupo Gloria ha logrado cerrar a su favor una de las disputas de propiedad intelectual más largas del sector alimentario en Perú. La compañía ha obtenido el derecho exclusivo para explotar la marca Pure Life en la categoría de bebidas dentro del mercado peruano, poniendo fin a un enfrentamiento legal con el gigante mundial de la alimentación Nestlé. El proceso se ha convertido en un referente sobre la protección de marcas en la región.
Alarma en Ginebra
El conflicto arrancó en mayo de 2017. En aquel momento, la empresa peruana inició los trámites ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual (Indecopi) para registrar la marca Pure Life en la clase 32. Esta categoría agrupa productos de alta rotación como «aguas minerales, gaseosas, jugos de frutas y otras bebidas sin alcohol», informa Perú Retail. Lo que parecía un trámite habitual encendió las alarmas en la sede central de Société des Produits Nestlé en Ginebra. Tres meses después, en agosto del mismo año, la multinacional europea respondió de manera fulminante ante lo que consideró una apropiación indebida de un distintivo que ya utilizaba con éxito en otros continentes.
Los argumentos de la multinacional
El equipo de abogados de Nestlé presentó una oposición formal esgrimiendo dos argumentos. Por un lado, alegó un «derecho preferente» derivado de acciones de cancelación que ya había realizado en el pasado contra intentos de registro de esta misma denominación en Perú. Consideraba que esas acciones previas otorgaban a la corporación helvética «prioridad para registrar ante terceros», recoge el periódico Gestión.
Como segunda línea de defensa, el equipo legal del gigante suizo recurrió a un argumento histórico basado en el artículo 7 de la Convención de Washington. Este tratado, suscrito en 1929, permite «oponerse al registro de una marca» en un país cuando ya existe una inscripción previa en «otro Estado miembro», señala Food News Latam. Con este documento en la mano, alegaron que Nestlé era la legítima propietaria de la marca en Estados Unidos desde 2005 y que el Grupo Gloria, al operar en el mismo sector, «conocía o debía conocer esta titularidad».
Del Indecopi a la Corte Suprema
En los nueve años largos que ha durado el litigio, el expediente ha pasado por distintas instancias administrativas y judiciales en un laberinto de fallos contradictorios. En 2018, la Comisión de Signos Distintivos del Indecopi dio la razón al Grupo Gloria al concluir que la oposición de Nestlé «no tenía sustento suficiente», indica Gestión, pero en 2019 la Sala de Propiedad Intelectual del mismo organismo revocó la resolución.
A partir de aquí, la compañía peruana llevó el caso a los tribunales, donde un juzgado de primera instancia volvió a fallar en su contra en 2022. Casi dos años después, una sala superior «anuló de forma parcial la sentencia y ordenó un nuevo pronunciamiento». El caso acabó en la Corte Suprema, que, a primeros de enero de este año, ha dictado sentencia favorable al Grupo Gloria sin margen de revisión. Esta decisión «ha obligado al Indecopi» a emitir una resolución definitiva otorgando el registro de la marca al grupo peruano por un plazo de «diez años renovables» frente a la corporación helvética, destaca Infomercado.
Alcance de la sentencia
El caso ha dejado lecciones claras sobre los riesgos que enfrentan las empresas cuando dan el paso de entrar en «categorías donde operan marcas globales», advierte Food News Latam. En todo caso, Grupo Gloria solo podrá utilizar la denominación en Perú y en productos de la clase 32, puesto que el fallo no afecta a la comercialización de agua embotellada que Nestlé realiza en el resto del mundo. Aun así, para la firma peruana, obtener este activo intangible supone «fortalecer su cartera de bebidas» en un momento en el que acomete un «plan de expansión regional», apunta ILACAD World Retail.
Fuentes: Perú Retail, Gestión, Food News Latam, Infomercado, ILACAD World Retail.

