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¿Qué derechos de autor tienen los traductores?

¿Alguna vez te has preguntado qué derechos de autor tienen los traductores? Aunque a menudo pasan desapercibidos, desempeñan un papel esencial en la difusión de libros, películas y todo tipo de obra. Su trabajo es tan relevante, que la ley lo considera una creación intelectual y le reconoce protección jurídica propia.

Empecemos por explicar en qué consiste este trabajo. Traducir no consiste en sustituir palabras de un idioma por otras. Cada traducción supone interpretar el texto original, elegir expresiones, adaptar referencias culturales y tomar decisiones de estilo. De aquí que dos traductores puedan ofrecer versiones diferentes de una misma obra. Y esta aportación creativa es la razón por la que la Ley de Propiedad Intelectual protege las traducciones mediante derechos de autor.

Desde el punto de vista legal, la versión traducida se considera una obra derivada. Esto significa que, aunque nace a partir de una obra preexistente, posee identidad jurídica propia. Como consecuencia, el traductor adquiere sobre ella dos tipos de derechos.

Por un lado, derechos patrimoniales, que permiten autorizar o impedir determinados usos de la traducción por parte de terceros. Esta protección afecta al texto traducido con independencia de que la obra original continue protegida o se encuentre en dominio público. Por otro lado, adquiere derechos morales fundamentales. El primero es el de paternidad, que le reconoce formalmente como autor de su versión y le faculta para decidir si la va a firmar con su nombre, bajo un seudónimo u opta por el anonimato. El segundo, y vital para este colectivo, es el de integridad, que permite al traductor oponerse a cualquier deformación, modificación o alteración de su trabajo que pueda perjudicar sus intereses legítimos o dañar su reputación profesional.

Sin embargo, la realidad del mercado editorial no siempre favorece ese reconocimiento. Con frecuencia, el nombre del traductor se relega a la letra pequeña e, incluso, desaparece en determinadas ediciones digitales por motivos comerciales o estéticos. De hecho, muchos contratos incluyen la cesión de derechos de explotación y cláusulas ambiguas respecto a la mención de su nombre.

El resultado es que, aunque muchos contratos intentan omitir esta mención, estas cláusulas son nulas por ley, ya que el derecho moral a que se reconozca la autoría del traductor es irrenunciable. Aún así, estas prácticas afectan al reconocimiento profesional, la reputación y la visibilidad del traductor e, incluso, pueden dificultar la acreditación de la autoría con el paso del tiempo. Por eso es muy importante conocer los derechos de autor que otorga la creación, ya que el derecho moral, es eterno e inquebrantable.

A partir de ahora, cuando leas una obra extranjera, quizá pensarás en quién está detrás de esas palabras y hasta te animes a buscar su nombre.

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Safe Creative es el mayor registro electrónico de propiedad intelectual en línea. La inscripción de la autoría en Safe Creative proporciona al autor una prueba tecnológica irrefutable de su declaración y la consiguiente protección de sus derechos (Convenio de Berna - ONU). Resulta muy aconsejable el registro de una obra antes de darla a conocer, para tener asentada una primera prueba declarativa de su autoría. Al publicar el trabajo o mostrar versiones previas es posible hacerlo con mayor tranquilidad, sabiendo que se dispone de la mejor prueba en el tiempo frente a quien pudiera estar tentado de atribuirse éste como propio.

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