Punto y final para una de las batallas judiciales que más ha agitado el debate sobre la inteligencia artificial (IA) y la propiedad intelectual en los dos últimos años. La jueza federal Araceli Martínez-Holguín ha dado luz verde definitiva al acuerdo entre Anthropic y un grupo de autores estadounidenses. El pacto resuelve la demanda colectiva contra la tecnológica por entrenar su chatbot Claude con libros protegidos sin autorización previa. Con un valor total en torno a los 1.500 millones de dólares, supone la mayor compensación por derechos de autor lograda en los tribunales de Estados Unidos y la advertencia para el sector de que alimentar la IA con obras extraídas de sitios web pirata puede salir caro.
Reparto de 3.000 dólares por obra
El pacto abarca alrededor de medio millón de títulos y supone una indemnización próxima a los 3.000 dólares por libro afectado. Según DPL News, el trámite avanza a buen ritmo, ya que más del 91% de los autores y editoriales con derecho a cobro ha «reclamado» su parte. Además, la magistrada ha fijado en 101 millones de dólares la minuta de los abogados de la acusación, una rebaja sustancial respecto a los 187,5 millones solicitados, informa Reuters.
Críticas en las filas de los escritores
El acuerdo, sin embargo, no ha dejado satisfecho a todas las partes. Cerca de un centenar de autores se han opuesto abiertamente al estimar que la compensación es «insuficiente», que beneficia «en exceso a los abogados» e, incluso, deja fuera «de manera injustificada» a algunos titulares de derechos, explica la agencia de noticias británica. De hecho, este grupo de escritores ha optado por desmarcarse del pacto colectivo para pelear por su cuenta en los tribunales. A pesar de que la jueza Martínez-Holguín ha desestimado sus alegaciones por no ponderar de forma «realista los riesgos de ir a un juicio», sus demandas individuales «siguen su curso», apunta Merca2.
Punto de inflexión del caso
Todo empezó en agosto de 2024. Por aquel entonces, los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson abrieron la vía judicial en California acusando a Anthropic de descargar masivamente obras protegidas desde librerías piratas, señala The Associated Press (AP). Pero el punto de inflexión del caso llegó tras el fallo del juez William Alsup, hoy jubilado, al considerar que entrenar modelos de IA con libros adquiridos de forma legítima podía encajar en la doctrina del fair use (uso justo). Sin embargo, dejó claro que ese paraguas no cubría el uso de «millones de obras pirateadas y almacenadas» por la startup en un «repositorio central», recuerda Infobae.
Esa brecha legal dejó a Anthropic contra las cuerdas. Aunque la empresa negó en todo momento haber actuado con mala fe, prefirió sentarse a negociar un cheque millonario antes que arriesgarse a una condena en un juicio que habría puesto en peligro su propia supervivencia.
Reacciones al acuerdo
En su escrito final, la jueza ha señalado que el desembolso significa un «alivio significativo» para autores y editores, recoge AP. Por su parte, Justin Melson, abogado principal de la acusación, no ha dudado en calificar el pacto como un hito «histórico» al lograr la mayor «recuperación económica por derechos de autor» registrada hasta la fecha en declaraciones a Reuters.
Desde Anthropic, la subdirectora general de Asuntos Jurídicos, Aparna Sridhar, ha preferido ver el vaso medio lleno y ha hecho hincapié en que el criterio judicial sigue respaldando que «entrenar la IA con libros» obtenidos de forma legal constituye un «uso legítimo» según la legislación estadounidense. Al tiempo, ha expresado a la agencia de noticias su satisfacción porque la «mayoría de autores» afectados haya optado por adherirse al acuerdo.
El debate sobre la IA sigue lejos de cerrarse
Pese a la resonancia del acuerdo, la cuestión de fondo dista mucho de estar resuelta. Al tratarse de un acuerdo extrajudicial y no de una sentencia firme tras un juicio completo, la interpretación del juez Alsup sobre el uso legítimo «no crea jurisprudencia vinculante» y cada tribunal tendrá las manos libres para fallar como estimen oportuno en pleitos similares, como apunta Merca2. No obstante, en el sector se da por hecho que este caso servirá de precedente para los frentes judiciales que aún mantienen abiertos gigantes como OpenAI, Meta o Google.
Fuentes: DPL News, Reuters, Merca2, AP, Infobae.

