La inteligencia artificial (IA) ha encontrado un aliado de peso en una de sus grandes batallas por los derechos de autor. A principios de mes, el gobierno de Donald Trump se ha posicionado formalmente a favor de OpenAI frente al diario The New York Times (NYT) en la disputa que mantienen por el uso de contenidos protegidos. Ante los tribunales, la Administración Trump ha defendido que utilizar obras protegidas para entrenar modelos de IA puede estar amparado por el fair use de la legislación estadounidense sobre copyright.
El fair use en el centro de la disputa
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha decidido no mantenerse al margen de uno de los grandes pleitos relacionados con la propiedad intelectual, seguido con lupa desde todo el mundo. En el escrito que ha presentado en un tribunal federal de Manhattan, el Ejecutivo apoya a la compañía fundada por Sam Altman frente al diario neoyorquino en el litigio que mantienen desde diciembre de 2023. Según informa The Associated Press (AP), el Gobierno considera que entrenar grandes modelos de lenguaje con cantidades ingentes de textos disponibles en internet puede acogerse a la doctrina estadounidense del uso legítimo.
Beneficio económico y seguridad nacional
La Administración Trump asegura que los beneficios que aporta esta tecnología compensan el posible perjuicio competitivo para los titulares de derechos. Los abogados del Departamento de Justicia han llegado a afirmar que las «posibilidades creativas y los beneficios públicos» de entrenar estos modelos «superan con creces cualquier daño a la competencia», recoge The Washington Post.
Pero el argumento no se queda solo en lo económico. El Gobierno enlaza el desarrollo de esta tecnología con la seguridad nacional y con la necesidad de que Estados Unidos mantenga su posición tecnológica frente a otros países. El fiscal general asociado del departamento, Stanley Woodward Jr., ha ido un paso más allá al calificar el documento en un mensaje publicado en redes sociales como un «pronunciamiento histórico de interés», destaca Infobae.
Desacuerdo sobre qué significa transformar
Una de las cuestiones más relevantes del caso está en determinar qué ocurre con una obra protegida cuando se incorpora al corpus de entrenamiento de un sistema de IA. La tesis que defienden el Gobierno y OpenAI es que el modelo «no se limita» a almacenar o reproducir los artículos del periódico tal como fueron publicados. Estos sistemas procesan enormes cantidades de información para generar una tecnología capaz de producir «respuestas nuevas». Es decir, afirman que existe un proceso de «transformación» de las obras originales y que esta consideración es fundamental para la defensa basada en el fair use, reporta Infobae.
El asunto, por tanto, tiene bastante más recorrido que el propio conflicto entre una tecnológica y un diario. Como apunta Merca2, una decisión favorable al uso legítimo podría «influir en el coste» que afrontan las empresas para acceder a contenidos destinados a entrenar sus modelos. Una resolución en sentido contrario que exija licencias, «reforzaría el valor económico» de los contenidos.
El NYT reclama autorización y remuneración
El periódico, sin embargo, mantiene una postura por completo distinta desde el mismo momento en que presentó la demanda. El NYT denunció a OpenAI y Microsoft al cierre de 2023 alegando que estas compañías habían utilizado su trabajo periodístico «sin autorización» para desarrollar productos que podían competir con el mismo medio. Su portavoz, Graham James, fue tajante en las declaraciones difundidas por la agencia AP, en las que expresaba que tanto la IA como los creadores pueden prosperar y que solo es necesario que las tecnológicas «paguen un precio justo» por el contenido que utilizan.
La denuncia original, recuerda AP, incluye episodios en los que ChatGPT habría reproducido fragmentos de artículos del NYT casi palabra por palabra. El daño se agravó aún más cuando Google empezó a mostrar resúmenes generados por IA en su buscador, cuyo efecto ha sido el recorte de las visitas a las webs de los medios originales, reduciendo así los ingresos por publicidad.
Un conflicto que ya afecta a todo el sector
Pero, a estas alturas, la batalla ya no la libra en solitario el NYT, sino que se ha convertido en un asunto de alcance sectorial. A lo largo de los tres últimos años, otras cabeceras y autores han emprendido acciones por el uso de sus obras protegidas para entrenar modelos. Entre ellos, el New York Daily News, Chicago Tribune, Ziff Davis, MediaNews Group, el Center for Investigative Reporting o la autora Sarah Silverman.
Para Merca2, el fondo del litigio está en determinar quién paga por los contenidos que alimentan la industria de la IA. Algunas tecnológicas ya han optado por negociar licencias con grupos editoriales, mientras que otras siguen disputando en los tribunales la obligación de hacerlo. Así, la decisión que adopte el tribunal en este caso ayudará a perfilar hasta dónde llega el fair use cuando la materia prima de la IA son millones de obras creadas por terceros y quién debe asumir el coste de ese conocimiento.
Fuentes: AP, The Washington Post, Infobae, Merca2.

