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Un juez archiva las demandas antimonopolio contra Google por AI Overviews 

Google podrá seguir mostrando respuestas generadas por inteligencia artificial (IA) en su buscador sin que la expectativa de recibir visitas a cambio baste para exigirle una compensación por la vía antimonopolio. Así lo ha decidido el juez federal Amit Mehta al archivar las demandas de Penske Media, editora de cabeceras como Rolling Stone, Billboard o Variety, y de la plataforma especializada en recursos educativos Chegg. Ambas acusaban al gigante tecnológico de aprovechar su posición dominante para reutilizar sus contenidos sin pagar por ellos y restar visitas a sus páginas. 

Sin acuerdo, no hay compensación 

La decisión es un duro golpe para las dos compañías, que pretendían poner coto a unas prácticas que consideran perjudiciales para sus negocios. El magistrado establece que «no han logrado demostrar» las infracciones de la Ley Sherman que denunciaban, informa Forbes. Y para dejarlo claro, asegura que «una expectativa no es un acuerdo»; por tanto, los editores no pueden dar por hecho que Google les enviará tráfico por permitir el acceso a sus publicaciones, recoge Reuters.  

El juez valida así el argumento de Google de que indexar páginas web no supone «exigencias» contractuales ni obliga a «establecer pagos» por mostrar información en internet, apunta Diario Constitucional tras examinar el fallo del juez. 

Las demandas, presentadas en 2025, ponían en tela de juicio el cambio en la forma de presentar los resultados de Google. Con herramientas como AI Overviews, el buscador ofrece resúmenes elaborados mediante IA en la propia página de resultados, acompañados de enlaces a las fuentes. De esta forma, el usuario puede encontrar la respuesta que busca sin necesidad de entrar en las web que publicaron la información. 

Tres usos de contenido sin remunerar 

Penske Media y Chegg coincidían en que Google las empujaba a permitir que sus sistemas utilizaran los contenidos o, en caso contrario, se arriesgaban a perder visibilidad en el buscador. Y esta caída de tráfico, alegaban, repercutía en sus ingresos, destaca Reuters. Además, las empresas denunciaban tres usos gratuitos de su propiedad intelectual sin remuneración: la reproducción de material en los resultados de búsqueda, su uso para entrenar modelos de lenguaje y su incorporación a las respuestas generadas por IA, detalla Forbes. 

Chegg almacena en sus servidores alrededor de 135 millones de soluciones a ejercicios para estudiantes y denunciaba que Google que usaba este material para dar respuestas que le hacían competencia en su propio terreno. Penske Media, por su parte, defendía que integrar AI Overviews dentro del buscador era una práctica de vinculación ilegal entre productos, pero el juez también rechazó este argumento. Según el magistrado, no probó que se tratara de dos productos distintos a efectos de la ley antimonopolio. Mehta refleja en la sentencia que Google ya concentraba en 2020 el 89,2% de las búsquedas en Estados Unidos, mucho antes de que AI Overviews llegara a los usuarios del país en 2024. 

Vacío que corresponde al legislador 

Pero el dictamen no es un cheque en blanco. Ars Technica cita al juez cuando dice que el tribunal «no toma a la ligera» los perjuicios para periodistas, educadores y autores cuyo trabajo se reutiliza sin remuneración. Incluso admite que el trato a los editores pueda ser «injusto». No obstante, considera que la legislación antimonopolio no puede sustituir la intervención de los legisladores para abordar los efectos económicos de las nuevas tecnologías. 

El medio especializado apunta que los editores lo tendrán difícil en los tribunales estadounidenses mientras no haya una «nueva legislación». En cambio, podrían tener más fortuna en Europa, donde la «Comisión Europea examina» este asunto, o en el Reino Unido, que exige a Google permitir a las webs desactivar las funciones de IA sin desaparecer de los «resultados de búsqueda orgánica». 

Un piloto de pagos a los editores 

Entre tanto, Google ensaya otra vía. Según Zona Movilidad, la compañía ya retribuye a unos cien editores y medios por «aportar contenidos» a sus respuestas en el buscador. La iniciativa es más un acuerdo de negocio que una solución para las cuestiones jurídicas y económicas que enfrentan a las plataformas y los titulares de derechos. De hecho, Ars Technica asegura que la propuesta no convence a los editores. 

Fuentes: Forbes, Reuters, Diario Constitucional, Ars Technica, Zona Movilidad. 

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