Por las vías del corazón
mi sangre no distingue
entre el amor y el honor.
Por los recodos de mi silueta
mi piel no logra aislar
placer y dolor.
Por las inquietudes de mi mente
mi pensar no quiere decidir
entre perder o invocar.
Por las avenidas solitarias del alma
mi verso no consigue desechar
el deseo y la adoración.
En la calzada hacia tu morada
no sé si parar y retroceder
o proseguir a morir-me
sin resucitación...
esta vez.
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P-Car