Como humana fui quien tildaba todas tus frases la que plantaba dos luceros en tus iris y quien daba forma a la palma de tus manos.
A pesar de ser yo tu elegida -y tú mi elegido- algo oscuro ocurrió algo que llamaría temor. Y poco a poco cambiamos y lentamente nos diluimos.
No por cualquier futuro huimos como huye el agua: por las fisuras del invierno por las oquedades del insomnio por las falsas rayas doradas del ego y las arcaicas grietas del sufrimiento.
En nuestra buena o mala suerte sin e