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Editoriales demandan a Meta por uso de obras protegidas para entrenar IA 

La lucha de titanes del sector editorial contra la inteligencia artificial (IA) por lo que califican de «robo de sus obras» suma un nuevo episodio. Cinco de las editoriales más poderosas del mundo han demandado a Meta y a su CEO, Mark Zuckerberg, por la copia ilegal de millones de libros, artículos y otras obras protegidas por derechos de autor para entrenar su modelo de IA Llama. A ellas se ha unido Scott Turow, exfiscal federal y escritor superventas del género del thriller legal, convirtiendo el caso en uno de los más simbólicos de esta ofensiva judicial. 

Reclaman destruir las copias ilegales 

La demanda colectiva se ha presentado en un tribunal federal de Nueva York y está respaldada por las editoriales Hachette, Macmillan, McGraw Hill, Elsevier y Cengage. Turow también la rúbrica a «título individual y en nombre de otros en situación similar», según reza en el documento legal, con la intención de incorporar a más autores si la acción prospera. Solicitan una indemnización por daños y perjuicios sin cuantificar, a la espera de representar a un grupo más amplio, el cese de las actividades ilícitas y una orden judicial que obligue a Meta a destruir todas las copias ilegales de obras protegidas utilizadas para entrenar su IA. 

Señalan directamente a Zuckerberg 

Los demandantes acusan a Meta y a Zuckerberg de seguir el célebre mantra Move fast and break things (Muévete rápido y rompe cosas) impulsado por el propio CEO al descargar a sabiendas millones de obras de «sitios piratas», como Anna’s Archive, LibGen y Sci-Hub. También los acusan de realizar «web scraping» masivo de «prácticamente todo internet» sin permiso, recoge Variety. Además, como apunta The New York Times (NYT), la demanda les atribuye el agravante de «eliminar avisos de copyright» y otra información de gestión de derechos para ocultar su procedencia. Pero el punto crucial de la demanda es que identifica a Zuckerberg como responsable al asegurar que «autorizó y fomentó personalmente» estas prácticas, señala el diario. 

Meta estudió pagar licencias 

Sin embargo, como pone de relieve la denuncia, Meta llegó a explorar vías legales para obtener licencias. En 2022, firmó licencias con editoriales africanas y cerró acuerdos con medios de comunicación como CNN, USA Today o Fox News. Incluso en enero de 2023 estudió ampliar hasta 200 millones de dólares el presupuesto para adquirir «licencias de conjuntos de datos». Pero algo se torció y Meta abandonó de forma abrupta esta estrategia.

A partir de abril de 2023, Zuckerberg y otros ejecutivos habrían «autorizado y dirigido» la descarga ilegal de más de 267 terabytes de material pirateado. Para ilustrar la magnitud, el equipo legal compara ese volumen con cientos de millones de publicaciones o varias veces el tamaño de toda la colección impresa de la Biblioteca del Congreso estadounidense. 

Críticas de la industria editorial 

Maria Pallante, presidenta de la Asociación Estadounidense de Editores, ha manifestado que esta infracción a gran escala no representa un «avance para el progreso público» y ha advertido que la IA no se podrá desarrollar de forma adecuada si las tecnológicas «priorizan» contenidos pirateados frente a la «erudición y la imaginación», informa Reuters. Turow, por su parte, ha calificado este comportamiento como «desvergonzado, perjudicial e injusto».

El escritor considera «angustiante y exasperante» que una de las compañías más ricas del mundo utilice copias piratas de libros para que Llama produzca después contenidos que «pueden competir» con las obras originales, informa NYT. 

El uso justo centra el debate 

La cuestión de fondo, como en otras demandas previas, será determinar si entrenar la IA con contenido protegido de terceros constituye o no «uso justo», señala Digital Trends. Por ahora, las resoluciones dictadas en Estados Unidos han sido contradictorias. Meta defiende que el uso es legítimo porque los resultados generados por la IA son «nuevos y transformadores». Se apoya, además, en un fallo favorable del año pasado frente a otro grupo de autores, aunque el propio juez reconoció que la sentencia respondió en parte a errores en la argumentación de la acusación. 

Fuentes: Variety, NYT, Reuters, Digital Trends. 

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