El alto tribunal europeo ha dictado una respuesta prejudicial que valida la utilización sin permiso de fragmentos de obras con derechos de autor para crear otra nueva, siempre que se transformen de forma evidente y mantengan un «diálogo creativo» reconocible con la obra original. El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) fija así el alcance de la excepción conocida como «pastiche» dentro de la legislación comunitaria, que abarcaría el muestreo o sampling. Esta respuesta alude al caso del grupo Kraftwerk, cuyos miembros han mantenido una batalla legal durante los últimos 20 años con la productora Pelham, a la que acusan de copiar sin permiso una secuencia rítmica de una de sus canciones más conocidas.
Libertad creativa sin desproteger al autor
El TJUE considera legítimo reutilizar obras ajenas siempre que haya una transformación real y una aportación creativa reconocible, indica Confilegal. Esta salvedad no ampara en ningún caso plagios ni imitaciones disfrazadas y, según el tribunal, servirá para garantizar «un justo equilibrio» que asegure la libertad artística sin desproteger los derechos de autor.
El dictamen afecta particularmente al empleo de fragmentos musicales de un tema para crear uno nuevo, conocido como sampling. Según el tribunal, esta práctica es lícita siempre que la obra creada recuerde a la original y, al mismo tiempo, presente diferencias perceptibles. Además, será preciso que ambos temas entablen un «diálogo creativo» que tenga carácter de imitación, homenaje, crítica o parodia. El TJUE subraya igualmente que no es necesario que exista una intención previa de llevar a cabo un «pastiche» para que este tenga validez, publica EFE. Bastará con que el rastreo de la obra original «sea reconocible» en la nueva entre quienes conozcan la primera.
Caso Kraftwerk: un pleito histórico
La respuesta del alto tribunal llega tras una solicitud de aclaración por parte de los tribunales alemanes acerca de la figura del «pastiche» en el derecho comunitario, a cuenta de un litigio judicial que suma más de dos décadas. El caso comenzó cuando la banda Kraftwerk acusó a la productora Pelham de copiar un sample de dos segundos de batería de su canción Metall auf Metall, publicada en 1977. Pelham cogió esa secuencia, la ralentizó y la reprodujo en bucle para el tema Nur Mir, de Sabrina Setlur, publicado 20 años después de la primera, recoge El Periódico. Tras esto, el cofundador de Kraftwerk, Ralf Hütter, presentó una demanda por vulneración de derechos y exigió una indemnización por daños y perjuicios. Comenzaba así «la disputa por derechos de autor más larga de la historia de Alemania», señala Loop Rituals.
En los últimos años, Pelham se ha defendido amparándose en la figura del «pastiche», que la legislación alemana contempla desde 2021, cuando se aprobó una excepción a los derechos de autor que permitía reproducir y distribuir una obra publicada «a efectos de caricatura, parodia o pastiche», señala EFE. Una vez conocido el criterio del TJUE, ahora será el Tribunal Federal de Justicia germano quien dictará sentencia sobre este histórico pleito.
Repercusiones más allá de la industria musical
La definición del tribunal comunitario sobre el «pastiche» vinculará al resto de juzgados europeos en pleitos similares, y sus consecuencias «es probable que se extiendan mucho más allá de la industria musical», explica Loop Rituals. Según esta publicación alemana, una interpretación restrictiva del concepto habría provocado que los miles de contenidos generados diariamente en memes, GIFs o remezclas creativas «entraran en conflicto con la legislación sobre derechos de autor».
Fuentes: Confilegal, EFE, El Periódico, Loop Rituals.

