El Alto Tribunal de Londres ha cerrado la puerta a reescribir la historia financiera de uno de los tríos más revolucionarios del rock. A finales de abril, el Tribunal Superior de Londres desestimó una demanda presentada por los descendientes del bajista Noel Redding y el batería Mitch Mitchell, exmiembros de The Jimi Hendrix Experience, contra Sony Music en la que reclamaban participar en los derechos de autor, las regalías de streaming y la propiedad de unas 40 grabaciones históricas de la banda.
Cuatro años de conflicto
El caso arrancó en 2022. Dos empresas vinculadas a los descendientes de Redding y Mitchell, que fallecieron en 2003 y 2008, denunciaron a la discográfica por la infracción de sus derechos en los álbumes Are You Experienced, Axis: Bold As Love y Electric Ladyland, publicados entre 1967 y 1968. Su argumentación, en apariencia, era sencilla, mantenían que eran copropietarios de las grabaciones sonoras y de los derechos de interpretación. Sin embargo, también reclamaban su derecho a percibir regalías por la explotación digital y vía streaming de las canciones, una circunstancia que para Sony podría sembrar «el caos en la industria musical», informa Reuters.
La discográfica, con la intención de dar carpetazo con rapidez a este asunto, solicitó al tribunal un juicio sumario. Pero el juez denegó la utilización de esta figura jurídica del mundo anglosajón que sirve para resolver casos sin necesidad de celebrar un juicio completo para ahorrar tiempo y costes. Consideraba que los demandantes tenían una «posibilidad real» de ganar. Aunque Sony apeló la decisión, el resultado fue el mismo y, finalmente, en diciembre de 2025, tuvo lugar la vista. Ahora se acaba de conocer la sentencia y para alivio del gigante de la música desestima todas las reclamaciones de los herederos por «carecer de fundamento», informa Music Business Worldwide (MBW).
Vigencia de los acuerdos firmados en los 60
El dictamen del juez Edwin Johnson no deja títere con cabeza y muestra la importancia de estampar una firma en un contrato. Establece que los derechos de copyright nunca pertenecieron a los músicos, sino a los productores Michael Jeffery y Chas Chandler, según figura de forma «clara e inequívoca» en el contrato de grabación que firmaron en 1966, señala Forbes. La sentencia también rechaza la reclamación sobre los derechos de propiedad de los intérpretes, puesto que el acuerdo incluía su cesión «en todo el mundo» y sin limitación en el tiempo. Tampoco acepta la adaptación de los antiguos acuerdos a la era digital debido a que los derechos de explotación de las grabaciones se habían transferido por cualquier método «conocido» o que pudiera «conocerse en el futuro», apunta Reuters.
Reclamaciones prescritas
Pero aún hay más. El tribunal recuerda que, a principios de los setenta, la empresa familiar que gestiona el legado de Jimi Hendrix y los dos músicos firmaron «acuerdos de liquidación», por los que Redding recibió 100.000 dólares y Mitchell 247.500, indica New Industry Focus (NIF). Además, retiraron las demandas que interpusieron en los tribunales de Nueva York, lo que según AltaFidelidad.org impediría ahora reabrir el conflicto de nuevo al darse por «cosa juzgada».
Catálogo con millones de reproducciones
De nada sirvió la estrategia de la defensa de los músicos de apelar a cuestiones sentimentales. Los abogados insistieron, sin éxito, en que se apartó a los músicos «casi desde el primer momento» de los beneficios generados por sus trabajos y que murieron en «relativa pobreza», recoge El Horizonte. Mientras tanto, las casas discográficas se estaban beneficiando de los ingresos millonarios que les reportaba el catálogo de Hendrix.
Lo cierto es que estas grabaciones son un tesoro musical que cambió la historia del rock y convirtió a Hendrix en una superestrella antes de su muerte en 1970, a los 27 años. Hoy, los álbumes en disputa siguen estando entre los «más influyentes del género» y registran «millones de reproducciones» en plataformas digitales con sus correspondientes royalties, apunta El Economista.
Impacto en la industria musical
Se cierra así un caso que si lo hubieran ganado los demandantes hubiera sido nefasto para los sellos discográficos. Según Sony, permitiría reinterpretar contratos históricos generando «inseguridad jurídica» y abriendo la puerta a «reclamaciones» de músicos de sesión o coristas para obtener «ingresos actuales procedentes del streaming», recoge Reuters. De aquí que Sony esté «complacida» de que el tribunal haya confirmado que «no ha infringido ningún derecho» y pueda seguir explotando los temas de la banda en el Reino Unido.
Fuentes: Reuters, MBW, Forbes, NIF, AltaFidelidad.org, El Horizonte y El Economista.

