El uso de los memes está tan extendido en las plataformas digitales que es fácil pensar que pueden usarse libremente, pero no siempre es así. Muchos incluyen imágenes, vídeos o audios que están protegidos por derechos de autor. Si sueles crear o compartir memes, es posible que en algún momento te hayas planteado si puede acarrear problemas legales. La respuesta breve es sí, aunque conviene matizarla.
Lo primero que hay que entender es la diferencia entre meme y parodia. El meme no es un concepto legal, sino un formato, como una imagen, un vídeo o un gif, al que se le añade un toque personal para provocar risa o reflexión. La parodia, sin embargo, está regulada en la Ley de Propiedad Intelectual española.
El artículo 39 permite utilizar una obra ajena sin permiso con la intención de parodiarla, siempre que la obra resultante no se confunda con la original, no la dañe ni perjudique a su autor. Además, una sentencia del Tribunal de Justicia ha añadido otros dos requisitos: que en la parodia se reconozca la obra de referencia y que tenga un tono humorístico o crítico.
Así, para que un meme pueda considerarse parodia y gozar de protección, tendría que cumplir tres condiciones clave: transformar sustancialmente la obra original permitiendo que ésta se reconozca, hacer humor o crítica de ella y evitar que pueda confundirse con una versión oficial de la obra o que perjudique la reputación del autor.
Y hay que decir que la mayoría de los memes no cumplen estos criterios. Un simple fotograma con un texto divertido puede hacer gracia, pero legalmente no es una parodia. Compartirlo también implica riesgos. Por ejemplo, enviarlo por WhatsApp a un grupo reducido de amigos se consideraría inofensivo a efectos subjetivos, pero publicarlo en redes sociales, en un blog o con fines promocionales cambiaría la situación.
Presta atención porque aquí llega la respuesta larga. Los problemas legales pueden surgir cuando el meme es una copia casi exacta de una imagen protegida, también cuando se hace un uso comercial de él en un cartel o en un post patrocinado, o si crea confusión haciendo que parezca que es un contenido oficial del autor. Del mismo modo, el meme pierde la protección legal si el mensaje que transmite es ofensivo vulnera derechos fundamentales o la reputación ajena de forma grave.: si aparece una persona identificable, también podría reclamar, aunque no sea el autor de la obra original.
Además, existen otros límites que no deben traspasarse, como el respeto a los derechos morales del creador y la prohibición de usar marcas registradas sin autorización.
Además de los derechos de autor, hay otros límites legales que deben respetarse al crear o difundir memes. Si en el meme aparece una persona identificable, puede verse afectado su derecho a la propia imagen, lo que exigiría contar con su autorización salvo que concurra alguna excepción legal. Por otro lado, si el meme incorpora un logotipo o signo distintivo registrado, podrían entrar en juego las normas de la Ley de Marcas, especialmente si el uso genera confusión sobre el origen del contenido o un aprovechamiento indebido de la reputación ajena. Cada uno de estos derechos operan con reglas propias y deben analizarse de forma independiente.

