El juez federal Jed Rakoff ha sentenciado que la biblioteca digital clandestina debe indemnizar con 322 millones de dólares a Spotify y a las tres grandes discográficas por infracción de derechos de autor, incumplimiento de contrato y violación de la ley DMCA. El fallo considera que Anna’s Archive llevó a cabo una extracción masiva del catálogo musical de la plataforma a través de técnicas de scraping, y obliga a proveedores de alojamiento y servicios web a desactivar todos sus dominios. La sentencia, dictada en rebeldía, tiene, no obstante, pocas posibilidades de ejecutarse, dado que hasta la fecha no se ha podido identificar a los responsables y administradores de las webs infractoras.
El pasado diciembre, Spotify y las discográficas Universal, Sony y Warner demandaron a la biblioteca digital por el robo de 256 millones de archivos de metadatos y un total de 86 millones de archivos de audio, para difundirlos a través de redes P2P, recoge ABC. Este material contenía el 37 % del catálogo total de Spotify, si bien representaba el 99,6 % del total de escuchas de la plataforma.
Cómo se repartirá la indemnización
Al no haber comparecido los demandados ante el tribunal, la sentencia acuerda una indemnización para las discográficas de 150.000 dólares por daños correspondientes a medio centenar de temas, lo que arroja un monto superior a los siete millones de dólares para cada sello. Por su parte, Spotify añadió una reclamación por eludir la legislación federal contra la piratería digital (DMCA) de 2.500 dólares por 120.000 archivos musicales extraídos, lo que eleva su cifra hasta los 300 millones de dólares, publica TorrentFreak. Se trata de una cantidad que, no obstante, la plataforma considera «extremadamente conservadora», al basarse en esos 120.000 archivos y no en los 2,8 millones que se publicaron, aclara Spotify.
Mandato a proveedores e identificación de administradores
Además de las indemnizaciones, el juez obliga a proveedores como registradores de dominio y otros servicios de Internet a suspender los nombres del sitio, deshabilitar su acceso e impedir que otras páginas alojen o difundan los archivos sustraídos, además de a conservar las pruebas que puedan identificar a los infractores. La sentencia señala asimismo a terceros vinculados a esas obligaciones, como Public Interest Registry, Cloudflare, Switch Foundation o The Swedish Internet Foundation, entre otros. Por último, el fallo ordena a Anna’s Archive, eliminar todas las copias de los temas extraídos y a presentar un informe de cumplimiento en un plazo de diez días que incluya datos de contacto del sitio y sus administradores.
Incertidumbre sobre el cobro millonario
No obstante, el hecho de que los administradores se mantengan en el anonimato podría entorpecer el pago de la indemnización, dado que «recuperar el dinero de una entidad desconocida es imposible», advierte TorrentFreak. Tampoco será fácil el cumplimiento del bloqueo de dominios, especialmente de aquellos registros que, como la versión .gl, con sede en Groenlandia, se sitúan fuera de la jurisdicción del tribunal estadounidense.
Anna’s Archive: una polémica biblioteca «abierta»
Anna’s Archive es una biblioteca clandestina y un motor de búsqueda que permite localizar y descargar millones de libros, artículos y cómics de forma gratuita. Aunque hasta ahora se centraba en el ámbito lector, hace unos meses anunció su desembarco en Spotify con el objetivo de crear el primer archivo musical del mundo «destinado a la preservación» y «completamente abierto», explica ABC.
Esto fue lo que puso en alerta tanto a la plataforma como a las discográficas, que se unieron para presentar una demanda con el fin de clausurar el sitio. Aunque en principio una orden judicial logró cerrar algunos de sus dominios, los administradores fueron registrando otros nuevos «como copias de seguridad». Los demandantes mantuvieron entonces las reclamaciones y, al no acudir los acusados ante los tribunales, solicitaron la sentencia por rebeldía que ahora ha ratificado el juez Rakoff.
Fuentes: TorrentFreak, ABC.

