El Tribunal Supremo estadounidense ha zanjado una de las batallas legales más significativas de la era tecnológica que ha durado cerca de una década. A primeros de marzo, el Alto Tribunal rechazó revisar el caso del científico informático Stephen Thaler que requería su fallo respecto a si una obra generada por inteligencia artificial (IA) puede obtener derechos de autor. La decisión de los jueces es de especial relevancia porque cierra la puerta a la protección por copyright a creaciones que no sean humanas.
Pieza visual generada por una máquina
El caso arrancó en 2018 cuando Thaler, fundador de la compañía Imagination Engines Incorporated, solicitó a la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos (USCO, por sus siglas en inglés), el registro de la obra A Recent Entrance to Paradise. Según manifestó en su escrito, esta pieza de arte visual la había «generado de forma autónoma, sin intervención humana directa en el proceso creativo» su sistema de IA llamado DABUS, recoge la revista Finistre sull’Arte.
Denegación del registro de la USCO
La USCO rechazó esta primera solicitud por «carecer la obra de autoría humana», argumento con el que también desestimó dos reconsideraciones posteriores presentadas por el científico en 2019 y 2020. Ante las negativas, acudió a la Junta de Revisión de la Oficina que, en 2022, rechazó el registro confirmando que las obras creativas «deben tener autores humanos para obtener protección legal», informa Decrypt.
Tribunales confirman el rechazo
Frente al rechazo administrativo, Thaler decidió acudir a los tribunales con el fin de forzar el registro. Primero, un juez federal de Washington ratificó en 2023 que la autoría humana es un «requisito fundamental de los derechos de autor», señala Reuters. Después, en 2025, el Tribunal de Apelaciones de Columbia confirmó esta decisión. Y, ahora, la negativa de los magistrados del Supremo a escuchar la apelación presentada por Thaler mantiene intacta esta cadena de resoluciones y pone fin a la batalla judicial.
El Gobierno se opuso a la revisión del caso
La agencia de noticias ha desvelado que la Administración Trump es una de las voces que pidió al Supremo que no considerara la apelación. El Gobierno defiende que, aunque la Ley de Derechos de Autor no define el término «autor» de forma explícita, a través de distintas disposiciones de la norma «deja claro que se refiere a un ser humano y no a una máquina», según Reuters. Esta posición se apoya también en el informe publicado por la USCO en 2023 donde se aclaraba que las obras generadas por IA a través de prompts tampoco otorgan la autoría al usuario. Con independencia de las veces que se revisen las instrucciones, el resultado final no refleja la «autoría de la expresión que contiene», sino la «aceptación del usuario de la interpretación que hace el algoritmo», indica Artnet News.
Cierre del caso, pero no del debate
La reacción del equipo legal de Thaler no se ha hecho esperar. El abogado Ryan Abbott ha calificado la decisión del Alto Tribunal de «decepcionante» en declaraciones a Decrypt y ha advertido que «durante años cruciales» tendrá un impacto «irreversible y negativo» en la innovación en IA en la industria creativa, señala Reuters. Por su parte, especialistas citados por el medio especializado en tecnología apuntan que el caso no cierra el debate sobre la autoría en la era de la IA. Consideran factible que, en un futuro, esta cuestión vuelva a los tribunales a través de nuevos casos y escenarios legales distintos.
Fuentes: Finistre sull’Arte, Decrypt, Reuters, Artnet News.

