About the work
Mis faros y penumbras
bailan en el filo de tantas añoranzas,
en este amor incierto
cual vacío atormenta y asfixia en desconcierto.
A veces sol, a veces niebla,
perdida entre silencios,
buscando el laberinto etéreo de un poema.
Aflora el regocijo,
en tanto alguna pista, me ha trazado el rumbo a la alborada.
Me asilo en el silencio
y encuentro un acertijo de respuestas, lanzadas entre azares
de ilusas madrugadas.
Preguntas entre letras
con algo de esperanza, batiendo sus jornadas
de falsos juramentos.
Me dejan sin aliento,
en medio de las cuitas plegadas a las dudas, vacíos y nostalgias.
Un muro frío y denso,
levanta sus barrotes en medio de la nada.
Promesas que se esfuman,
en tanto en mi utopía, quimeras se aquilatan.
Transijo entre mis sombras,
en medio del aciago, te añoro en tus andanzas.
Te anhelo en mi desvelo,
la luz veo en tus ojos y temo que las sombras,
extiendan su enojado afán, tan gris como el desierto.
Mas sigo aquí, silente,
respiro el mismo aire mirando al mismo cielo.
No importa la distancia,
espero que tus horas resguarden mis secretos.
Son luces y son sombras,
matriz que peregrina burila su algazara, en medio del cansancio
y al menos te comprendo.
Entiendo tus arranques,
tu ira, tu despecho y el celo que desborda sus arcenes,
aún sin merecerlo.
Tu gran inconsistencia,
buscando siempre a alguien
que alivie las heridas punzantes y sangrantes,
dañando sin quererlo,
sumido en tu dolor que al alma ha flagelado
y busca su consuelo.
En medio de los retos
me pides que mi entrega supere adversidades.
Causal de imponderables,
que llegan de repente y arrastran soledades,
cual álveo del destino
que escribe en su periplo mentiras y verdades,
Las causas imprevistas, embates del azar,
que irrumpen con ahínco las crudas realidades,
Silencio desbordante,
exhala la existencia fatal en un suspiro,
caricias del instante,
secretos susurrando en la penumbra
de un tiempo irreparable.
Entre faros y penumbras,
avanza el horizonte de lo incierto,
con la bruma y la distancia
dibujando cicatrices en mi pecho.
Intacta el alma acata
el paso de los días, los silencios,
el tiempo que dispersa nuestras huellas,
memorias de un pasado ya desierto.
La luz que persevera entre la sombra,
latente en cada espera, en su consenso;
no importa si se esconde la promesa:
¡La aurora vaticina un nuevo encuentro!
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul
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About the creator
Reseña del Autor: Soy cubana, nací en esa hermosa Isla del Caribe, reina seductora de las Antillas, con esa mezcla de lo real /maravilloso que nos distingue. Me considero talentosa y una enamorada de los detalles sencillos que se convierten en sueños en las manos de la creatividad y la espiritualidad. Soy Licenciada en Economía con un diplomado en Ciencias Económicas y Sociales, graduada con honores en mi bella Isla. Maestra de nacimiento, instruir y educar son mis grandes pasiones. Escribir me acerca a la naturaleza del amor, es como una entrega total que me transforma y me deslumbra. La poesía es para mí, el elixir que enamora todos mis axiomas. La inspiración del día a día, aún en medio de la incertidumbre, las dudas y la adversidad, nos invita a no doblegar el espíritu ni claudicar ante el desánimo.... Todo es posible, la vida ofrece su oportunidad inefable, solo depende del ingenio y la capacidad de lucha para enfrentar el desafío. El periplo del quebranto puede alimentar la melancolía y la nostalgia, pero jamás podrá flagelar la sensibilidad del alma que rubrica en sus memorias la esperanza. Yo también soy de suspiros que se riman con mis letras, de pasión fluyo cual río y me ahogan las tristezas. Siento el susurro divino de la inspiración que llega, admiro el trino del verso en el murmullo poeta, que sucumbe sus olvidos al soñar la primavera. La poesía es más que pasión, más que el milagro, más que un azar en nuestras vidas. La poesía es la hacedora de nuestros senderos, quien transforma el detalle en imagen del alma y danza el romance del corazón. El andar construye las historias, los senderos se iluminan con el denuedo, el brío, la entereza. Esas huellas que dejan las palabras alimentan las esperanzas, que solo pueden materializarse en el peregrino bregar del día a día. Sonreír a los sueños irisados de esperanzas. Lo mejor está por venir. Siempre en el cielo brillará después de la tempestad el arco iris de la alianza universal. Y te sorprende el amor en su idílico revuelo, se cobija entre las letras que buscan soñar en versos y escribir la tesitura melodiosa del desvelo. Y en ese recordar descubrirás esperas, nostalgia, soledad, insomnio y pesadillas y entonces el llorar no borrará la huella de iluso corazón sangrando en despedida. Aimée Granado Oreña © Gota de Rocío Azul (Derechos de Autor)