El derecho de distribución es el derecho a poner a disposición del público el original o copias de una obra en un soporte tangible (físico), o autorizar que otros lo hagan. Esto puede realizarse mediante venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma de transferencia de la propiedad o posesión.
La distribución presupone la entrega de ejemplares físicos, ya sea en papel, disco o mediante envío postal. Sin embargo, es importante diferenciarla de las descargas de Internet, los pagos por suscripción en línea o el streaming (como en YouTube o Netflix); estos últimos se consideran legalmente actos de Comunicación Pública (específicamente, puesta a disposición), ya que no hay un intercambio de un soporte material, sino un acceso digital.
La Ley de Propiedad Intelectual establece algunos casos en los que se pueden utilizar o distribuir obras sin la autorización del titular. Algunas excepciones son, por ejemplo, el uso de estas obras en ilustraciones docentes y de investigación, en beneficio de personas con discapacidad, por fines de seguridad pública, cuando las obras se encuentran de forma permanente en vías públicas, o cuando se realizan préstamos en archivos, museos o bibliotecas.

