About the work
https://valentina-lujan.es/alicia/dejando.pdf
no por olvido como entonces el paraguas ella sino inocentemente y en la seguridad de que a la vuelta me lo encontraría todo tal y como quedaba, la carpeta con los papeles abierta sobre la mesa y expuesto ─ el hecho ─ con toda la ingenuidad y absoluta falta de doblez con que se muestra.
Yo había considerado la eventualidad de que aconteciese, porque por qué no, alguno de esos accidentes ─ o incidentes, mejor, habida cuenta de que ni esperé ni deseé en ningún momento que la situación tuviera ni mucho menos que, una vez dejada de lado la peregrina idea de que aquella esbelta y temperamental mujer del pelo largo hubiese hecho su aparición con el oscuro propósito de organizar un escándalo sacando a relucir que alguno de los Ramírez hubiese sido alguna vez su amante, llegar a ser calificada de “crítica” o “extrema” ─ domésticos que (ya por la ruptura de la inercia que por sí mismos y pese a su tan frecuentemente extrema pequeñez acarrean, ya porque como suele suceder en tales casos se enzarzara la familia en una discusión dirimiendo quién de entre todos los presentes había sido el culpable) fuerzan a que la atención del observador se desvíe y, ahí, en ese pequeño revuelo de forcejeos o desviaciones entre si el café con leche lo derramó sin querer el abuelo o adrede ─ y porque yo no le fuera simpático o tuviese ganas de hacer enfadar a la abuela, por chinchar, simplemente ─ el menor de los nietos, aprovechar yo la coartada para alegar ante mi amigo que qué lástima pero y mira que lo lamento en el alma los papeles habían quedado del todo ilegibles...
Pero ahora, con el nuevo giro que el percance del edredón daba a la historia, el chiquillo (poniéndose ya la trenca y el gorro y la bufanda para ponernos en camino) quedaba incapacitado para la acción a la que yo lo tenía destinado y los folios, en consecuencia, intactos y perfectamente legibles pero del todo inutilizables y, todo ello, todo el enorme desaguisado, por culpa de una vecina que irrumpió, sin haber sido invitada y metiéndose en lo que no era de su incumbencia, en el ambiente apacible y tranquilo del cuartito de estar (con sus cortinas de cretona floreadas) del piso (tercero sin ascenso) de los Ramírez.
Mi amigo dice entonces que es que esa no es una forma sensata de proceder porque, si la del edredón que chorreaba no era la desenvuelta del pelo largo, el detalle de las cortinas de cretona se puede eliminar e, incluso, al bloque de edificio en que moran los Ramírez se le puede poner ascensor (a lo mejor hasta de subida y bajada); y que, en tal caso, el niño pequeño se quedaría en casa, es más, nos quedaríamos todos en casa y todos, en consecuencia, perfectamente capacitados para ― la frase siguiente la pronuncia mi amigo con evidente amargura ― “echar a perder los putos folios, que parece que estuvieras obsesionado por cargártelos”.
Y que “¡joder!”; dice también.
Versaciones
About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.