About the work
¿Alguna vez has querido ser capitán o capitana de tu equipo?
Parece un título increíble: mandar, decidir, organizar, sentir que todos te siguen… Pero ser capitán no significa únicamente dar órdenes. También es escuchar, compartir, aprender a confiar y descubrir la fuerza que cada persona puede aportar, incluso cuando juega de una manera distinta a la tuya.
En este cuento conocerás a Marta, que cada recreo aparece con su camiseta roja y reúne a todos en el patio. Su equipo la respeta y obedece, porque ella siempre ha sabido cómo mandar. Sin embargo, la llegada de Leo, un compañero nuevo que juega con otro estilo, cambia el equilibrio. Con él, las reglas ya no parecen tan fijas, y Marta debe decidir si sigue mandando como siempre o si aprende a mirar con otros ojos.
No será fácil. Algunos niños se burlarán, otros tendrán dudas, y Marta sentirá que su lugar de capitana corre peligro. Pero en cada jugada descubrirá que el liderazgo no está en imponerse, sino en dar espacio a los demás.
¿Estás listo para entrar al recreo con ellos? Abre bien los ojos: aquí comienza un partido muy especial, donde la verdadera victoria es descubrir que un equipo se hace fuerte cuando todos encuentran su lugar.
| Information about the work: | |
| Year | 2025 |
|---|---|
| Extension | Cuento |
| Subgenre | Infantil |
Registered at Safe Creative
| Code: | 2509133057489 |
|---|---|
| Date: | Sep 17 2025 05:32 UTC |
| Author: | Xavier Dueñas |
| License: | All rights reserved |
| Usage in AI: | This work cannot be made available to AI systems. |
About the creator
“Recojo las grietas del mundo y las convierto en palabras que abrazan.”
Escribo para recordar lo que el mundo a veces prefiere olvidar. En cada relato intento nombrar a quienes no figuran en las estadísticas, rescatar la ternura en medio del desastre y hacer de la memoria un acto de cuidado.
Me interesa la literatura como forma de resistencia: relatos breves, densos de humanidad, inspirados en heridas reales pero escritos desde la compasión. Gaza, Bangladés, Chad, cualquier rincón del mundo donde aún se sostenga la vida sin ruido puede ser escenario de mis historias.
Trabajo con la palabra escrita como quien recoge escombros: no para reconstruir lo perdido, sino para preservar lo que sigue siendo digno.