About the work
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Y ahora voy a salir del metro — me contó — que voy a una papelería especializada en la plaza de San Ildefonso, que tengo que comprar un bloc de acuarela de grano grueso, y otro fino, y dos carboncillos de distintos grosores y un difumino. Que es justo por lo que salí de casa y me encontré con la mariquita y he organizado todo este lío que, no puedo dejar de preguntarme, por qué yo y por qué a mí.
Y cerró el teléfono.
Nota: Para la redacción de los dos últimos párrafos recurro a algunas nociones de Física Cuántica que no tengo ni pizca de seguridad de entender medianamente en condiciones y sí muy serias dudas de si no estaré haciendo una interpretación interesada por ―por aquello del Entrelazamiento Cuántico, del que tengo nociones no más claras pero sí no sé qué idea de que, además de una partícula poder estar en todas partes al mismo tiempo, cada una de esas partículas tiene su opuesta (idéntica por lo visto a ella pero como si dijéramos “del revés”) que también puede estar en todas partes al mismo tiempo― querer creer que en alguna parte existe una ‟réplica” de ‟mi (su) mariquita”, y que esa mariquita réplica corre una suerte réplica de la suerte de la mía pero inversa. Y que si yo he tenido consciencia de su suerte (mala) en mi ‟aquí” es porque mi consciencia (cortita y limitada) no me ha permitido percibir la realidad ‟allí”, donde su suerte ha tenido, por fuerza (si me acojo se acoge a las leyes tal y como las entiendo/ende de la Física) que ser buena.
14 de mayo de 2018
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About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.