About the work
https://valentina-lujan.es/C/circulo65255102.pdf
Círculo este con muy poquita variedad de participantes y que se queda todo como si dijéramos en casa. Se abre con la señorita Marcela ─ que tenía un carácter horrible y era además muy localista pero para qué abundar en ello que ya lo sabrá todo el mundo ─, se cierra con la señorita Acracia que detestaba a las palabras y, por entremedias, algún toque de la señorita Benilde que, sí, poquita cosa y algo feucha sí que lo era, pero tenía una voz cristalina que daba gusto oírla.
En cuanto al procedimiento de cierre pues como en todos, despacito y fijándose ; que en un descuido lo mismo va usted y cierra a lo tonto cualquier otro que de todas maneras no se desperdiciaría del todo, que seguro que como algo en común tendría con éste cuadraría bien con la teoría de los conjuntos de Gertrudis que a Morales ─ pero es que Morales era distraidejo ─ lo traía a mal traer, y a don José desconcertaito.
Papeles
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About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.