About the work
https://valentina-lujan.es/Q/Resulta%20apetecible.pdf
Pero, ¿no es cierto que resulta apetecible y enormemente cómodo echar mano del sabio, del maestro, y decirle “aquí tienes mi vida, vívemela, que para eso tú sabes, y, cuando me la hayas dejado que me siente como un guante, me la devuelves”?
¿Pero y sí, como ese viejo dicho de que gato con guantes no caza, el guante nos obstaculiza el forjar, con nuestras manos libres, esa vida propia?
La nuestra, de cada uno, que ofrecer al maestro, entonces sí, y decirle “gracias”, por haberme guiado, pero no llevado en brazos como una carga.
Que se dice muy pronto, ya lo sé. Pero resulta tan delicioso, ¿verdad?, que te lleve en brazos quien sabes que no te dejará caer.
Si soy sincera he de reconocer que a veces pido, de manera más o menos explícita (o taimada), "¡¡¡llévame en brazos!!!".
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En comentario al párrafo 20.8 del libro 49 respuestas a la aventura del pensamiento.
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About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.