About the work
https://valentina-lujan.es/A/admoniciones.pdf
Admoniciones asténicas aderezan adorables adminículos adscritos con denuedo de adoquines a la adversidad que advierte por demencia o por desquicie de dosificar denuncias dolosas por admisibles pero discapacitadas para ser adelantadas a la dadivosa argucia pergeñada por desquite de diletantes adultos abducidos por el dócil desamor de los andamios a la ductilidad férrea de la devota aquiescencia de reversos de visiones desterradas de antitéticos dilapidados desvelos.
7 de noviembre de 2017
asténico, ca: 1. adj. Med. Perteneciente o relativo a la astenia. 2. adj. Med. Que padece astenia. U. t. c. s.
adminículo: 1. m. Aquello que sirve de ayuda o auxilio para una cosa o intento. 2. m. Objeto que se lleva en prevención para servirse de él en caso de necesidad. U. m. en pl.
doloso, sa: Engañoso, fraudulento.
Diletante: 1. adj. Conocedor de las artes o aficionado a ellas. 2. adj. Que cultiva algún campo del saber, o se interesa por él, como aficionado y no como profesional. 3. adj. Que cultiva una actividad de manera superficial o esporádica.
(Definiciones de la RAE)
Visiones
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About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.