About the work
¿Alguna vez has oído un zumbido y te han entrado ganas de mirar hacia arriba?
A veces parece más fácil taparse los oídos y seguir jugando, pero hay momentos en que ser valiente no significa correr ni mandar. Significa detenerse, escuchar con atención, hacer preguntas y cuidar lo pequeño.
En este cuento conocerás a Miguel, un niño que colecciona tesoros de bolsillo —canicas brillantes, piedrecillas lisas, tornillos olvidados— y que sueña con llevar una capa invisible que lo haga parecer más fuerte de lo que se siente. Un día, mientras busca un escondite para su canica favorita, descubre un secreto en el tejado de su escuela: un grupo de abejas que entra y sale con un orden misterioso.
Algunos compañeros se asustan y piensan que lo mejor es eliminarlas. Otros se burlan de Miguel, llamándolo “chico abeja”. Entre dudas, burlas y miedos, Miguel tendrá que decidir qué clase de valiente quiere ser: el que cierra los ojos o el que busca soluciones.
Con la ayuda de Lucía y otros amigos, aprenderá a observar, tomar notas y proponer ideas, descubriendo que la ciencia y la cooperación también son formas de valentía.
¿Listo para alzar la vista?
Abre bien los oídos: empieza el zumbido de una aventura donde el patio aprende a cuidar a sus guardianes diminutos.
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| Code: | 2509133057649 |
|---|---|
| Date: | Sep 17 2025 05:20 UTC |
| Author: | Xavier Dueñas |
| License: | All rights reserved |
| Usage in AI: | This work cannot be made available to AI systems. |
About the creator
“Recojo las grietas del mundo y las convierto en palabras que abrazan.”
Escribo para recordar lo que el mundo a veces prefiere olvidar. En cada relato intento nombrar a quienes no figuran en las estadísticas, rescatar la ternura en medio del desastre y hacer de la memoria un acto de cuidado.
Me interesa la literatura como forma de resistencia: relatos breves, densos de humanidad, inspirados en heridas reales pero escritos desde la compasión. Gaza, Bangladés, Chad, cualquier rincón del mundo donde aún se sostenga la vida sin ruido puede ser escenario de mis historias.
Trabajo con la palabra escrita como quien recoge escombros: no para reconstruir lo perdido, sino para preservar lo que sigue siendo digno.