About the work
No te invito a un cuerpo, sino a una travesía de letras.
Quisiera que me leas como quien abre una puerta de luz, donde el silencio respira versos que nos reconocen. Que nuestras miradas no se crucen, sino que se escriban; que el roce no sea de piel, sino de palabra.
Si alguna vez tu alma siente el temblor del poema, sabrás que he pasado por tu nombre sin pronunciarlo, como un soplo que sólo el espíritu escucha. No busco tocarte, sino habitar en la esencia que te escribe. Amar en poesía, sin las prisas del reloj, sin las huellas del deseo, sólo con el rumor de lo eterno.
Que nuestro romance se alimente de la tinta, de la claridad de los sueños, de lo invisible que une a las almas que crean. Que cada verso sea un gesto, un susurro donde la belleza encuentra su morada.
Y si un día nuestros poemas se entrelazan en el viento, sabrás que ese fue nuestro beso: uno nacido de la palabra, destinado a no morir jamás.
No te invito a un cuerpo,
sino a una travesía de letras.
A un viaje silencioso
donde cada palabra es un puerto
y cada pausa, una respiración que compartimos sin tocarnos.
Quisiera que me leas
como quien abre una puerta de luz,
sin prisa, sin miedo,
dejando que la mirada se acostumbre al resplandor
de lo que no se ve,
pero se presiente.
Que me leas con el alma descalza,
como quien entra a un templo
donde el silencio no está vacío,
sino lleno de versos que nos reconocen
antes de que podamos nombrarlos.
Que nuestras miradas no se crucen,
sino que se escriban.
Que no haya choque de pupilas,
sino un diálogo secreto entre líneas,
donde tú descubras en mi texto
eso que tu corazón calla
y que, sin saber cómo,
yo he dejado anhelante en cada frase.
Que el roce no sea de piel,
sino de palabra.
Que el latido suceda
en ese instante en que te detienes
en una imagen,
en una metáfora que te hiere de belleza,
y sientes que algo en ti se abre
como una flor de luz en mitad de la noche.
Si alguna vez tu alma siente
el temblor del poema,
si una sola sílaba mía
te eriza el pensamiento
y te deja en vilo,
sabrás que he pasado por tu nombre sin pronunciarlo,
como un soplo que solo el espíritu escucha,
como un rumor antiguo que reconoce la casa
donde una vez fue feliz.
No busco tocarte.
No busco la urgencia de las manos,
ni la ansiedad de los cuerpos
que confunden hambre con destino.
Busco habitar en la esencia que te escribe,
allí donde tú también eres palabra,
donde te narras por dentro
cuando nadie te ve.
Amar en poesía.
Amarte en la orilla secreta
donde no llega el reloj
ni la sombra del mañana.
Amarte sin las prisas del tiempo,
sin las huellas del deseo
marcando la carne,
solo con el rumor de lo eterno
rozando la conciencia
como una marea suave que nunca se retira.
Que nuestro romance se alimente de la tinta,
de la claridad de los sueños,
de esa región invisible
que une a las almas que crean
cuando el mundo duerme.
Que no necesitemos promesas,
porque cada texto compartido
sea ya un pacto silencioso
de eternidad.
Que cada verso sea un gesto,
un susurro
donde la belleza encuentra su morada.
Una mano que no se ve
pero se siente,
posándose sobre el hombro del alma
para decirle:
“Estoy aquí, en esta imagen,
en esta luz,
en este pequeño temblor que no sabes explicar”.
Y si un día nuestros poemas
se entrelazan en el viento,
si una frase tuya llega a mi orilla
y una palabra mía se posa en tu ventana,
sabrás que ese fue nuestro beso:
no sobre la piel,
sino sobre la conciencia.
Un beso nacido de la palabra,
tejido de silencios y de intuiciones,
destinado a no morir jamás.
Porque mientras exista un lector
que pueda sentirnos,
mientras exista una página
donde nuestras voces se rocen sin tocarse,
nuestro amor seguirá respirando
en la invisible eternidad
de la poesía.
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul
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No AI has been used in the creative process of this work
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Title Travesía de letras
No te invito a un cuerpo, sino a una travesía de letras.
Quisiera que me leas como quien abre una puerta de luz, donde el silencio respira versos que nos reconocen. Que nuestras miradas no se crucen, sino que se escriban; que el roce no sea de piel, sino de palabra.
Si alguna vez tu alma siente el temblor del poema, sabrás que he pasado por tu nombre sin pronunciarlo, como un soplo que sólo el espíritu escucha. No busco tocarte, sino habitar en la esencia que te escribe. Amar en poesía, sin las prisas del reloj, sin las huellas del deseo, sólo con el rumor de lo eterno.
Que nuestro romance se alimente de la tinta, de la claridad de los sueños, de lo invisible que une a las almas que crean. Que cada verso sea un gesto, un susurro donde la belleza encuentra su morada.
Y si un día nuestros poemas se entrelazan en el viento, sabrás que ese fue nuestro beso: uno nacido de la palabra, destinado a no morir jamás.
No te invito a un cuerpo,
sino a una travesía de letras.
A un viaje silencioso
donde cada palabra es un puerto
y cada pausa, una respiración que compartimos sin tocarnos.
Quisiera que me leas
como quien abre una puerta de luz,
sin prisa, sin miedo,
dejando que la mirada se acostumbre al resplandor
de lo que no se ve,
pero se presiente.
Que me leas con el alma descalza,
como quien entra a un templo
donde el silencio no está vacío,
sino lleno de versos que nos reconocen
antes de que podamos nombrarlos.
Que nuestras miradas no se crucen,
sino que se escriban.
Que no haya choque de pupilas,
sino un diálogo secreto entre líneas,
donde tú descubras en mi texto
eso que tu corazón calla
y que, sin saber cómo,
yo he dejado anhelante en cada frase.
Que el roce no sea de piel,
sino de palabra.
Que el latido suceda
en ese instante en que te detienes
en una imagen,
en una metáfora que te hiere de belleza,
y sientes que algo en ti se abre
como una flor de luz en mitad de la noche.
Si alguna vez tu alma siente
el temblor del poema,
si una sola sílaba mía
te eriza el pensamiento
y te deja en vilo,
sabrás que he pasado por tu nombre sin pronunciarlo,
como un soplo que solo el espíritu escucha,
como un rumor antiguo que reconoce la casa
donde una vez fue feliz.
No busco tocarte.
No busco la urgencia de las manos,
ni la ansiedad de los cuerpos
que confunden hambre con destino.
Busco habitar en la esencia que te escribe,
allí donde tú también eres palabra,
donde te narras por dentro
cuando nadie te ve.
Amar en poesía.
Amarte en la orilla secreta
donde no llega el reloj
ni la sombra del mañana.
Amarte sin las prisas del tiempo,
sin las huellas del deseo
marcando la carne,
solo con el rumor de lo eterno
rozando la conciencia
como una marea suave que nunca se retira.
Que nuestro romance se alimente de la tinta,
de la claridad de los sueños,
de esa región invisible
que une a las almas que crean
cuando el mundo duerme.
Que no necesitemos promesas,
porque cada texto compartido
sea ya un pacto silencioso
de eternidad.
Que cada verso sea un gesto,
un susurro
donde la belleza encuentra su morada.
Una mano que no se ve
pero se siente,
posándose sobre el hombro del alma
para decirle:
“Estoy aquí, en esta imagen,
en esta luz,
en este pequeño temblor que no sabes explicar”.
Y si un día nuestros poemas
se entrelazan en el viento,
si una frase tuya llega a mi orilla
y una palabra mía se posa en tu ventana,
sabrás que ese fue nuestro beso:
no sobre la piel,
sino sobre la conciencia.
Un beso nacido de la palabra,
tejido de silencios y de intuiciones,
destinado a no morir jamás.
Porque mientras exista un lector
que pueda sentirnos,
mientras exista una página
donde nuestras voces se rocen sin tocarse,
nuestro amor seguirá respirando
en la invisible eternidad
de la poesía.
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul
Work type Literary: Other
Tags poesía, prosa poética
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2603114838392
Entry date Mar 11, 2026, 6:22 AM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Gota de Rocío Azul. Date Mar 11, 2026.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2603114838392-travesia-de-letras