About the work
“Hay días en que el amor arde tanto que el atardecer parece venir a recoger sus cenizas.”
El horizonte se inclina lentamente hacia la noche, como si el día, fatigado de tanta luz, buscara reposar en los brazos del mar. Después de una jornada de amor intenso, la vida adquiere una quietud extraña, casi sagrada. Todo parece quedar suspendido en ese instante en que el sol se apaga despacio y la memoria comienza a recoger los gestos, las miradas, las respiraciones que aún flotan en el aire tibio de la tarde.Nuestros cuerpos conservan el calor de lo vivido, pero en el silencio que sigue al amor aparece también una leve nostalgia, como una marea que se retira sin ruido. Las manos, que hace apenas unas horas se buscaban con urgencia, reposan ahora sobre la arena del tiempo, sabiendo que cada instante compartido ya empieza a transformarse en recuerdo.El cielo se tiñe de cobre y violeta, y en esa luz que se extingue comprendemos que la felicidad tiene siempre algo de despedida. Amar con tanta intensidad durante un día es también aceptar que el crepúsculo llegará para envolverlo todo con su sombra suave.Miramos el horizonte sin decir palabra. Allí donde el sol desaparece, sentimos que algo de nosotros se queda ardiendo todavía, como una pequeña brasa en medio de la penumbra. Y aunque la noche avance, sabemos que la vida guarda estos momentos en lo más hondo, donde el amor y la melancolía se confunden como dos mareas que jamás dejan de encontrarse.
“Porque al final del día, lo que el amor enciende no se apaga en la noche: aprende a arder en la memoria.”
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
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Title Horizonte de melancolía
“Hay días en que el amor arde tanto que el atardecer parece venir a recoger sus cenizas.”
El horizonte se inclina lentamente hacia la noche, como si el día, fatigado de tanta luz, buscara reposar en los brazos del mar. Después de una jornada de amor intenso, la vida adquiere una quietud extraña, casi sagrada. Todo parece quedar suspendido en ese instante en que el sol se apaga despacio y la memoria comienza a recoger los gestos, las miradas, las respiraciones que aún flotan en el aire tibio de la tarde.Nuestros cuerpos conservan el calor de lo vivido, pero en el silencio que sigue al amor aparece también una leve nostalgia, como una marea que se retira sin ruido. Las manos, que hace apenas unas horas se buscaban con urgencia, reposan ahora sobre la arena del tiempo, sabiendo que cada instante compartido ya empieza a transformarse en recuerdo.El cielo se tiñe de cobre y violeta, y en esa luz que se extingue comprendemos que la felicidad tiene siempre algo de despedida. Amar con tanta intensidad durante un día es también aceptar que el crepúsculo llegará para envolverlo todo con su sombra suave.Miramos el horizonte sin decir palabra. Allí donde el sol desaparece, sentimos que algo de nosotros se queda ardiendo todavía, como una pequeña brasa en medio de la penumbra. Y aunque la noche avance, sabemos que la vida guarda estos momentos en lo más hondo, donde el amor y la melancolía se confunden como dos mareas que jamás dejan de encontrarse.
“Porque al final del día, lo que el amor enciende no se apaga en la noche: aprende a arder en la memoria.”
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
Work type Literary: Other
Tags poesía, prosa poética
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2603114838033
Entry date Mar 11, 2026, 6:04 AM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Gota de Rocío Azul. Date Mar 11, 2026.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2603114838033-horizonte-de-melancolia