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Yo estuve vivo
escrito por: Hector Rijo (Kaleidosdotcom)
La vida no te pregunta si estás listo…
te da el golpe primero y la lección después.
Si estás cansado, si estás perdido, si sientes que nada tiene sentido…
tranquilo.
A veces tocar fondo es la única forma de ver qué hay debajo.
Escucha con calma…
quizás hoy entiendas lo que llevas años ignorando.
Perdí lo que creía importante, pa’ no perderme a mí,
fui dueño de mi destino, pero nunca supe pa’ dónde ir.
Busqué tanto afuera que me olvidé de existir,
y lo irónico fue eso, bro… me perdí por insistir.
Quise aprenderlo todo sin saber qué hacer con lo aprendido,
sabía más de la cuenta, pero menos de lo vivido.
Quise amar sin amarme y terminé arrepentido,
dejando cicatrices en mujeres que no lo han merecido.
Fui refugio pa’ almas rotas mientras la mía se escondía,
y la soledad me hablaba, pero yo no la entendía.
Corrí detrás de sombras que decían ser compañía,
llenando vacíos que volvían al otro día.
Y entre tanto ruido interno… llegó el silencio que rompe,
lo que no mata, despierta… y a mí me despertó de golpe.
Algo —o alguien— me subió, me bajó y me abrió los ojos,
y entendí que la luz ilumina… pero también te deja cojo.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
A los treinta y tres murió el hombre que yo era,
mi sombra, mi ignorancia, mi versión más traicionera.
No tuve buenos ejemplos cuando niño allá afuera,
pero aprendí que yo soy mi ejemplo, mi propia bandera.
Me salvó el tiempo, el golpe, la herida y su sentencia,
me salvó comprender que el dolor también es ciencia.
Que ninguna caída es pérdida si te da conciencia,
y que el alma vuelve a casa cuando haces penitencia.
De tanto buscar mi norte me perdí sin darme cuenta,
perseguí amor barato pa’ llenar la piel hambrienta.
Y terminé entendiendo que la cura estaba cerca:
no era un cuerpo, ni un beso… era mi propia esencia.
Hoy ya no huyo del silencio que antes tanto me asustaba,
hoy camino con la calma que mi mente reclamaba.
La vida fue mi maestra, aunque a veces me golpeaba,
pero nunca me dio más peso del que mi alma soportaba.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Aprendí que el alma habla en lenguajes que no entiendes,
que la vida te golpea justo donde más te defiendes.
Que lo sagrado no es un templo, es lo que enfrentas,
y que lo eterno no es lo que ves… es lo que sientes.
Soy hijo del silencio que me gritó mis verdades,
del eco que me mostró mis sombras sin debilidades.
Soy fruto de noches frías y oscuras tempestades,
pero nací de nuevo en mis propias oscuridades.
Vi mi viejo yo caer como estatua quebrada,
y de sus grietas brotó una luz nunca imaginada.
Entendí que lo divino no se busca en la morada,
lo divino está en tu herida… si aceptas la estocada.
Hoy camino con la calma de quien ya vio su final,
de quien murió sin morirse y renació espiritual.
De quien dejó que la vida tomara su forma real,
y entendió que el dolor… también puede ser celestial.
La muerte que me tocaba… no era física.
Era la muerte del yo que me dañaba.
Y a los treinta y tres…
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Title Yo estuve vivo
Yo estuve vivo
escrito por: Hector Rijo (Kaleidosdotcom)
La vida no te pregunta si estás listo…
te da el golpe primero y la lección después.
Si estás cansado, si estás perdido, si sientes que nada tiene sentido…
tranquilo.
A veces tocar fondo es la única forma de ver qué hay debajo.
Escucha con calma…
quizás hoy entiendas lo que llevas años ignorando.
Perdí lo que creía importante, pa’ no perderme a mí,
fui dueño de mi destino, pero nunca supe pa’ dónde ir.
Busqué tanto afuera que me olvidé de existir,
y lo irónico fue eso, bro… me perdí por insistir.
Quise aprenderlo todo sin saber qué hacer con lo aprendido,
sabía más de la cuenta, pero menos de lo vivido.
Quise amar sin amarme y terminé arrepentido,
dejando cicatrices en mujeres que no lo han merecido.
Fui refugio pa’ almas rotas mientras la mía se escondía,
y la soledad me hablaba, pero yo no la entendía.
Corrí detrás de sombras que decían ser compañía,
llenando vacíos que volvían al otro día.
Y entre tanto ruido interno… llegó el silencio que rompe,
lo que no mata, despierta… y a mí me despertó de golpe.
Algo —o alguien— me subió, me bajó y me abrió los ojos,
y entendí que la luz ilumina… pero también te deja cojo.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
A los treinta y tres murió el hombre que yo era,
mi sombra, mi ignorancia, mi versión más traicionera.
No tuve buenos ejemplos cuando niño allá afuera,
pero aprendí que yo soy mi ejemplo, mi propia bandera.
Me salvó el tiempo, el golpe, la herida y su sentencia,
me salvó comprender que el dolor también es ciencia.
Que ninguna caída es pérdida si te da conciencia,
y que el alma vuelve a casa cuando haces penitencia.
De tanto buscar mi norte me perdí sin darme cuenta,
perseguí amor barato pa’ llenar la piel hambrienta.
Y terminé entendiendo que la cura estaba cerca:
no era un cuerpo, ni un beso… era mi propia esencia.
Hoy ya no huyo del silencio que antes tanto me asustaba,
hoy camino con la calma que mi mente reclamaba.
La vida fue mi maestra, aunque a veces me golpeaba,
pero nunca me dio más peso del que mi alma soportaba.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Yo estuve vivo, pero muerto en sentimiento,
treinta y tres años sin alma, solo movimiento.
Morí sin morirme, renací en mi tormento,
y ahora cargo mi verdad…
como un sacramento.
Aprendí que el alma habla en lenguajes que no entiendes,
que la vida te golpea justo donde más te defiendes.
Que lo sagrado no es un templo, es lo que enfrentas,
y que lo eterno no es lo que ves… es lo que sientes.
Soy hijo del silencio que me gritó mis verdades,
del eco que me mostró mis sombras sin debilidades.
Soy fruto de noches frías y oscuras tempestades,
pero nací de nuevo en mis propias oscuridades.
Vi mi viejo yo caer como estatua quebrada,
y de sus grietas brotó una luz nunca imaginada.
Entendí que lo divino no se busca en la morada,
lo divino está en tu herida… si aceptas la estocada.
Hoy camino con la calma de quien ya vio su final,
de quien murió sin morirse y renació espiritual.
De quien dejó que la vida tomara su forma real,
y entendió que el dolor… también puede ser celestial.
La muerte que me tocaba… no era física.
Era la muerte del yo que me dañaba.
Y a los treinta y tres…
Work type Music
Tags street poem, rap, introspective, music, reflexion
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2511163706343
Entry date Nov 16, 2025, 1:38 AM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author - Composer. Holder Hector Rijo Acevedo. Date Nov 16, 2025.
Author - Lyricist. Holder Hector Rijo Acevedo. Date Nov 16, 2025.
Author - Song producer . Holder Hector Rijo Acevedo. Date Nov 16, 2025.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2511163706343-yo-estuve-vivo