La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad)
07/13/2025
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La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad)


Caminé entre las ruinas
de un sueño moribundo,
donde todo era frío,
donde no queda mundo.

Tus palabras vacías
se volvieron puñales,
y aún así me aferré...
a tus gestos triviales.

Me mirabas con ojos
que ya no brillaban,
y en tus labios
los besos de otras se quedaban.

Yo fingía que el alma
no estaba quebrada,
pero el alma gritaba...
y tú no escuchabas.

Escondiste el sol,
me dejaste la escarcha,
fui la llama que amaste,
solo para apagarla.

¡Oh, no!
Ya no soy la que calla y se esconde,
ni la flor que se muere
en tu piel cuando responde.

Aunque el odio me arrastre
con furia y sin cruz,
aún guarda encendida…
una chispa de luz.

Te llevaste mi voz
y rompiste mi canto,
me dejaste en el lodo
fingiendo mi encanto.

Pero aprendí del filo
que usaste en mi pecho,
y ahora soy tempestad…
no tu viejo deseo.

Tus mentiras son polvo,
mis pasos son acero,
ya no tiemblo si escucho
tu falso “te quiero”.

No reclamo perdón,
no me postro a tu altar,
solo quiero mi alma…
sin tener que odiar.

Fui la herida
que nunca dejaste cerrar,
pero en cada cicatriz,
he aprendido a gritar.

¡Porque no!
Ya no soy la que llora en silencio,
soy el grito
que rompe tu cielo de incienso.

Aunque el rencor me muerda
en su cruel avestruz,
yo aún guardo en el pecho…
un relámpago en cruz.

No te odio,
y eso es mi victoria.
Sobre el barro escribí…
mi memoria.

¡Ya no más!
No me arrastro en tus ruinas ardientes,
mi dolor es mi fuego,
mis pasos son puentes.

Aunque el mundo me queme
por lo que fui tú,
soy ceniza y también…
soy la llama y la luz.

------------------------------------------------------
En un rincón helado del tiempo, donde los días se desplomaban como edificios muertos, ella caminaba descalza entre los escombros de un amor extinguido.

Ese lugar no tenía sol.
Solo ruinas:
de besos no dichos,
de palabras vacías,
de promesas rotas como cristales bajo su piel.

Había amado a un hombre de sombras,
un ilusionista de afectos que supo esconder cuchillas tras caricias.
Él la miraba con ojos que un día fueron estrellas…
y que ahora solo reflejaban la luz de otras lunas.

Y ella fingía…
que no dolía.
Que no sangraba.
Que no ardía en silencio.

Pero el alma,
ese animal sin jaula,
gritaba.

II. La Llama Traicionada

Él le robó el sol.
La dejó abrazada a la escarcha de su ausencia.
Ella fue llama.
Y él, el viento que sopló solo para apagarla.

Aun así, no se convirtió en odio.
Se convirtió en chispa.
Una chispa sagrada.
Una semilla de fuego que no moriría… ni siquiera en la tormenta.

Se llevó su voz.
Su canto.
Su reflejo.
La hizo creer que solo era hermosa si se perdía en sus brazos…

Pero aprendió.

Aprendió del filo.
De la caída.
De cada lágrima convertida en filo de obsidiana.

Ya no era flor.
Era acero.
Ya no temblaba con sus “te quiero” mentirosos.
Era la furia que no necesitaba venganza para ser libre.

III. Gritar desde la Cicatriz

Las cicatrices que él dejó se volvieron himnos.
No pedía perdón.
No pedía regreso.
Solo pedía una cosa: su alma limpia de odio.

—“Fui la herida que tú nunca supiste cerrar.
Pero ahora…
soy la voz que grita,
el trueno que cae en tu cielo de incienso.”—

Y aunque el rencor intentara devorarla,
con sus fauces de animal ciego,
ella aún guardaba… un relámpago en cruz.

Una señal.
Un estallido de luz clavado en su pecho.
Una verdad.

IV. Victoria Silenciosa

No lo odiaba.
Y en eso estaba su victoria.
Escribió su historia sobre el barro.
Con manos temblorosas.
Pero firmes.

Ya no se arrastraba entre ruinas.
Ya no mendigaba amor entre huesos rotos.
Ella era fuego.
Era puente sobre sus propias cenizas.
Era la llama y la luz.

Y aunque el mundo la quemara por lo que fue,
ella se sabía invencible…
porque no necesitaba ser adorada,
ni vengada…
solo recordada por sí misma.

Epílogo:
Dicen que en noches de tormenta,
cuando el cielo tiembla y los truenos muerden el aire,
puede verse una figura solitaria,
caminando entre ruinas que ya no duelen.

No llora.
No grita.
Simplemente avanza,
con un relámpago cruzando su pecho…
como si el cielo mismo hubiese bendecido su libertad.

Ella no es ruina.
Es reconstrucción.
No es lamento.
Es canción.

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Title La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad)
La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad)


Caminé entre las ruinas
de un sueño moribundo,
donde todo era frío,
donde no queda mundo.

Tus palabras vacías
se volvieron puñales,
y aún así me aferré...
a tus gestos triviales.

Me mirabas con ojos
que ya no brillaban,
y en tus labios
los besos de otras se quedaban.

Yo fingía que el alma
no estaba quebrada,
pero el alma gritaba...
y tú no escuchabas.

Escondiste el sol,
me dejaste la escarcha,
fui la llama que amaste,
solo para apagarla.

¡Oh, no!
Ya no soy la que calla y se esconde,
ni la flor que se muere
en tu piel cuando responde.

Aunque el odio me arrastre
con furia y sin cruz,
aún guarda encendida…
una chispa de luz.

Te llevaste mi voz
y rompiste mi canto,
me dejaste en el lodo
fingiendo mi encanto.

Pero aprendí del filo
que usaste en mi pecho,
y ahora soy tempestad…
no tu viejo deseo.

Tus mentiras son polvo,
mis pasos son acero,
ya no tiemblo si escucho
tu falso “te quiero”.

No reclamo perdón,
no me postro a tu altar,
solo quiero mi alma…
sin tener que odiar.

Fui la herida
que nunca dejaste cerrar,
pero en cada cicatriz,
he aprendido a gritar.

¡Porque no!
Ya no soy la que llora en silencio,
soy el grito
que rompe tu cielo de incienso.

Aunque el rencor me muerda
en su cruel avestruz,
yo aún guardo en el pecho…
un relámpago en cruz.

No te odio,
y eso es mi victoria.
Sobre el barro escribí…
mi memoria.

¡Ya no más!
No me arrastro en tus ruinas ardientes,
mi dolor es mi fuego,
mis pasos son puentes.

Aunque el mundo me queme
por lo que fui tú,
soy ceniza y también…
soy la llama y la luz.

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En un rincón helado del tiempo, donde los días se desplomaban como edificios muertos, ella caminaba descalza entre los escombros de un amor extinguido.

Ese lugar no tenía sol.
Solo ruinas:
de besos no dichos,
de palabras vacías,
de promesas rotas como cristales bajo su piel.

Había amado a un hombre de sombras,
un ilusionista de afectos que supo esconder cuchillas tras caricias.
Él la miraba con ojos que un día fueron estrellas…
y que ahora solo reflejaban la luz de otras lunas.

Y ella fingía…
que no dolía.
Que no sangraba.
Que no ardía en silencio.

Pero el alma,
ese animal sin jaula,
gritaba.

II. La Llama Traicionada

Él le robó el sol.
La dejó abrazada a la escarcha de su ausencia.
Ella fue llama.
Y él, el viento que sopló solo para apagarla.

Aun así, no se convirtió en odio.
Se convirtió en chispa.
Una chispa sagrada.
Una semilla de fuego que no moriría… ni siquiera en la tormenta.

Se llevó su voz.
Su canto.
Su reflejo.
La hizo creer que solo era hermosa si se perdía en sus brazos…

Pero aprendió.

Aprendió del filo.
De la caída.
De cada lágrima convertida en filo de obsidiana.

Ya no era flor.
Era acero.
Ya no temblaba con sus “te quiero” mentirosos.
Era la furia que no necesitaba venganza para ser libre.

III. Gritar desde la Cicatriz

Las cicatrices que él dejó se volvieron himnos.
No pedía perdón.
No pedía regreso.
Solo pedía una cosa: su alma limpia de odio.

—“Fui la herida que tú nunca supiste cerrar.
Pero ahora…
soy la voz que grita,
el trueno que cae en tu cielo de incienso.”—

Y aunque el rencor intentara devorarla,
con sus fauces de animal ciego,
ella aún guardaba… un relámpago en cruz.

Una señal.
Un estallido de luz clavado en su pecho.
Una verdad.

IV. Victoria Silenciosa

No lo odiaba.
Y en eso estaba su victoria.
Escribió su historia sobre el barro.
Con manos temblorosas.
Pero firmes.

Ya no se arrastraba entre ruinas.
Ya no mendigaba amor entre huesos rotos.
Ella era fuego.
Era puente sobre sus propias cenizas.
Era la llama y la luz.

Y aunque el mundo la quemara por lo que fue,
ella se sabía invencible…
porque no necesitaba ser adorada,
ni vengada…
solo recordada por sí misma.

Epílogo:
Dicen que en noches de tormenta,
cuando el cielo tiembla y los truenos muerden el aire,
puede verse una figura solitaria,
caminando entre ruinas que ya no duelen.

No llora.
No grita.
Simplemente avanza,
con un relámpago cruzando su pecho…
como si el cielo mismo hubiese bendecido su libertad.

Ella no es ruina.
Es reconstrucción.
No es lamento.
Es canción.
Work type Music
Tags musica

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Identifier 2507132486286
Entry date Jul 13, 2025, 4:53 PM UTC
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Author - Composer 100.00 %. Holder CORAZONES ROTOS. Date Jul 13, 2025.
Author - Lyricist 100.00 %. Holder CORAZONES ROTOS. Date Jul 13, 2025.
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