En esta colección de Inmortales podrás disfrutar de los colores que tienen los sueños en las obras de Ramon Delacruz. Percibirás la ternura que hay en su alma cuando agarra el pincel o la espátula para mezclar el óleo, el acrílico o hasta su propia vida.
Al mirar sus pinturas en óleo se puede ver algunos de estilo abstracto, otros son animales camuflados en otras formas, también ha pintado carros antiguos en los que encuentra especial fascinación por las ruedas, ya que, para él, representan avance, no quedarse parado sino ir hacia adelante. También los trazos indefinidos son algunas de las formas que plasma en sus obras artísticas que a menudo pinta en óleo sobre lienzo.
Las manos de Delacruz, como firma en sus obras, parece que nunca envejecieran, sus uñas son tan pulidas y limpias que sería difícil creer que se la pasa entre óleos, pinceles, serruchos, martillos y polvo de madera. Su lugar de trabajo es la sala de su casa, se sueña con un taller amplio y cómodo para seguir creando, pero por ahora disfruta lo que tiene y aunque ha elaborado muchos caballetes, él prefiere que el suelo y la pared sean su soporte.
“Yo soy un eterno soñador” así se define a él mismo. Todas las mañanas se despierta y mientras toma café, hace crucigramas, lee su libro preferido (La Biblia) y conversa con el Espíritu Santo; y así se prepara para pintar durante varias horas.
Despliega tus ojos mientras lees los textos escritos por autores de más de seis países quienes entre torbellinos verdes, azules, amarillos y purpuras vieron animales, paisajes y apreciaron sonidos a través de las obras de arte que Delacruz pintó. La cuota femenina en esta versión de inmortales es amplia; sin embargo, al final se destaca la participación masculina al escuchar el sonido de un carro que dejó muchos recuerdos viajeros en varios de los autores.
Camila Delacruz, esposa de Ramon.
@CamilaDelacruzArtista – [email protected]