About the work
Hace tiempo me nació la idea de escribir un libro–cancionero basado en hechos reales. Fui recogiendo testimonios de muchas personas y nacieron canciones. Cualquier semejanza entre el relato, la canción y la vida del lector, es mera coincidencia.
Espero que los que lean el libro tengan un poco de alegría y disfruten de que alguien se haya interesado en mostrar a través de una canción los sentimientos que llevamos dentro.
Para mí, es cómo desahogar un poco los sentimientos qué traigo dentro de mi corazón. De estas cien canciones, diez o quince son sobre recuerdos de mi finada esposa. La primera canción, Nuestra Luna de Miel, es para ella. Por qué, ¿quién no se acuerda de cuando se casó y tuvo su «primera vez»? La primera vez, tanto para un hombre como para una mujer, es una experiencia muy bonita que nos lleva a un mundo diferente. Ahí empieza nuestra historia. Luego nacieron nuestros hijos. En especial recuerdo los XV años de nuestra primera hija. Cuando la llevamos ante el altar, bella como una princesa (mi esposa es la reina y, como dijo José Alfredo Jiménez, «pero sigo siendo el rey»), se convirtió en un recuerdo hermoso, tanto para ella como para nosotros, un día tan inolvidable como nuestra Luna de Miel. Por eso compuse el vals para mis hijas.
Creo que el hombre siempre será el rey de la casa, la mujer es la reina y nuestros hijos son los príncipes y princesas. Es algo maravilloso que nos da la vida, y uno de los compromisos que nos dio Dios: formar una familia.
Otras canciones hablan de nuestro matrimonio, de lo bonito que se siente estar junto a la persona amada, de cómo vemos las cosas cuando estamos enamorados; algunas de las que hablan de mi esposa son Me gusta cómo eres y Qué bonito, qué bonito, pero qué bonito. Todas tienen significado, Me haces falta mucho tú, es una de ellas. Cuando murió mi esposa, empecé a comprender muchas cosas, como la falta que nos hace una pareja. Una mujer que nos haga apreciar el verdadero sentido de la vida.
Hay canciones como Paraíso que habla de formar el paraíso en la tierra con una mujer, que es un ser maravilloso sin excepción. Creo que todas las mujeres son hermosas y tienen cosas tan maravillosas que, un hombre que sepa valorarlas, encontrará en ellas un tesoro. Muchas de estas melodías hablan de lo que un hombre es capaz de hacer por una mujer: cambiar su vida, bajar las estrellas, hacer un mundo de ensueño, abandonar la vida de soltero.
Hay algunas piezas que hablan de la etapa más difícil de la vida: cuando perdemos al ser más querido, nuestros padres. Por eso compuse una canción a mi madre, y para todas las madres que están en el cielo. Yo perdí a mi madre, mi padre y luego a mi esposa. Ella, me dejó grandes recuerdos, pero su lugar sigue vacío. Al final, todas mis canciones nos llevan a un solo punto: qué es el amor. Y pues, como dice la canción, lo demás es pura borrachera.
Hay tantas cosas que contar, tantas cosas que decir, que nunca acabaríamos. Solo les digo que hay que vivir los momentos más bonitos de nuestras vidas, recordar que el amor se compra con amor y no con dinero, y que mientras uno se acuerde de las personas, ellas seguirán vivas, uno es quien las borra del mundo, y de la historia, cuando ya no nos acordamos de ellas
Le doy mi agradecimiento a todas las personas que tuvieron la confianza de contarme sus vidas y me despido con una frase de una canción de Vicente Fernández (y que puse al final de la melodía #100): aquí les dejo las llaves de mi alma.
Copyright info provided by
Clara Alejandra Vázquez Gil
Creativity declaration
100% human created
Declaration Date:
May 4, 2024, 3:37 PM
Identification level:
High
Fictional content
Declaration Date:
May 4, 2024, 3:37 PM
Identification level:
High
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Title Cien canciones de amor para la mujer de ayer, hoy y siempre
Hace tiempo me nació la idea de escribir un libro–cancionero basado en hechos reales. Fui recogiendo testimonios de muchas personas y nacieron canciones. Cualquier semejanza entre el relato, la canción y la vida del lector, es mera coincidencia.
Espero que los que lean el libro tengan un poco de alegría y disfruten de que alguien se haya interesado en mostrar a través de una canción los sentimientos que llevamos dentro.
Para mí, es cómo desahogar un poco los sentimientos qué traigo dentro de mi corazón. De estas cien canciones, diez o quince son sobre recuerdos de mi finada esposa. La primera canción, Nuestra Luna de Miel, es para ella. Por qué, ¿quién no se acuerda de cuando se casó y tuvo su «primera vez»? La primera vez, tanto para un hombre como para una mujer, es una experiencia muy bonita que nos lleva a un mundo diferente. Ahí empieza nuestra historia. Luego nacieron nuestros hijos. En especial recuerdo los XV años de nuestra primera hija. Cuando la llevamos ante el altar, bella como una princesa (mi esposa es la reina y, como dijo José Alfredo Jiménez, «pero sigo siendo el rey»), se convirtió en un recuerdo hermoso, tanto para ella como para nosotros, un día tan inolvidable como nuestra Luna de Miel. Por eso compuse el vals para mis hijas.
Creo que el hombre siempre será el rey de la casa, la mujer es la reina y nuestros hijos son los príncipes y princesas. Es algo maravilloso que nos da la vida, y uno de los compromisos que nos dio Dios: formar una familia.
Otras canciones hablan de nuestro matrimonio, de lo bonito que se siente estar junto a la persona amada, de cómo vemos las cosas cuando estamos enamorados; algunas de las que hablan de mi esposa son Me gusta cómo eres y Qué bonito, qué bonito, pero qué bonito. Todas tienen significado, Me haces falta mucho tú, es una de ellas. Cuando murió mi esposa, empecé a comprender muchas cosas, como la falta que nos hace una pareja. Una mujer que nos haga apreciar el verdadero sentido de la vida.
Hay canciones como Paraíso que habla de formar el paraíso en la tierra con una mujer, que es un ser maravilloso sin excepción. Creo que todas las mujeres son hermosas y tienen cosas tan maravillosas que, un hombre que sepa valorarlas, encontrará en ellas un tesoro. Muchas de estas melodías hablan de lo que un hombre es capaz de hacer por una mujer: cambiar su vida, bajar las estrellas, hacer un mundo de ensueño, abandonar la vida de soltero.
Hay algunas piezas que hablan de la etapa más difícil de la vida: cuando perdemos al ser más querido, nuestros padres. Por eso compuse una canción a mi madre, y para todas las madres que están en el cielo. Yo perdí a mi madre, mi padre y luego a mi esposa. Ella, me dejó grandes recuerdos, pero su lugar sigue vacío. Al final, todas mis canciones nos llevan a un solo punto: qué es el amor. Y pues, como dice la canción, lo demás es pura borrachera.
Hay tantas cosas que contar, tantas cosas que decir, que nunca acabaríamos. Solo les digo que hay que vivir los momentos más bonitos de nuestras vidas, recordar que el amor se compra con amor y no con dinero, y que mientras uno se acuerde de las personas, ellas seguirán vivas, uno es quien las borra del mundo, y de la historia, cuando ya no nos acordamos de ellas
Le doy mi agradecimiento a todas las personas que tuvieron la confianza de contarme sus vidas y me despido con una frase de una canción de Vicente Fernández (y que puse al final de la melodía #100): aquí les dejo las llaves de mi alma.
Work type Literary: Other
Tags matrimonio, rancheras, amor, familia, historias reales, cancionero, noviazgo, mujer, banda, bolero, poesía
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2405047865618
Entry date May 4, 2024, 3:37 PM UTC
License All rights reserved
Copyright info provided by Clara Alejandra Vázquez Gil,
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder José Manuel Carrillo Gómez. Date May 4, 2024.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2405047865618-cien-canciones-de-amor-para-la-mujer-de-ayer-hoy-y-siempre