No soy más que tiempo
atravesado por mi misma.
No soy más que tiempo
que pasa por mi.
En mis insomnios
invoco la llamarada
como este fuego
que quema y bendice.
Un desgarro
y una flor.
En el largo olvido,
el calor me envuelve
como tus brazos imaginados.
(Imagen de Donata Wenders)