La primera gota de sudor cayó encima del labio superior y no resbaló ni se deshizo. Curioso. La segunda, sobre el pezón. Esa sí se resquebrajó. Las otras ya no pudo observarlas. Lástima. El bochorno era insoportable y tenía que apresurarse. Debía borrar las huellas y deshacerse de ella antes de que empezase a oler. …
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