Cada vez son más las situaciones climáticas extremas, y estas afectan de forma muy directa a los diferentes suministros de energía. Las lluvias, la agresividad de los incendios, las inundaciones y las heladas aceleran la situación de vulnerabilidad que presentan estas instalaciones energéticas. El aumento de estos fenómenos provoca un aumento de las situaciones de corte en el suministro energético así como un mayor retraso en el restablecimiento de los servicios.
Para sostener el actual modelo