No hay nada peor que un inocente en prisión, no hay nada más aberrante que expiar las culpas de un asesino impune en manos de bestias sádicas cansadas del encierro.
Esta es mi historia, la historia del joven que fui y en el que me convertí. Una historia de un ser lleno de luz sepultado en las sombras. Y en medio del dolor y la barbarie, el abuso y la desolación encontré mi refugio, lo que más amaba, lo único por lo cual, daría lo que fuera por regresar a ese infierno, si supiera que podré enfrentarle junto a él.
Alan Novak es un hombre de 43 años que vive una tranquila existencia en un pueblo cerca de Kansas, su esposa murió hace más de una década y se ha quedado junto a su hijo en lo que, en apariencia, es una vida ordinaria. Todo cambia cuando su Jonathan, víctima del bullyng sufre una paliza y como consecuencia de ello, decide suicidarse. Alan no conoce los motivos de la paliza y sólo los descubre cuando su hijo en el hospital le confiesa que es gay.
Desesperado Alan recurre a los único que le queda para salvar a su hijo de sí mismo. Adentrarse en su propia historia, una historia prohibida, algo que debió quedar en medio del vacío, en esa isla remota que tuvo tanto de infierno como de paraíso.
Es así como Alan recuerda el amor con su compañero de celda en una prisión de máxima seguridad, luego de ser acusado de un crimen que no cometió y es aquí dónde llega la pregunta que cada uno de nosotros nos hacemos al menos, una vez en la vida, ¿qué vale más en la vida? ¿de quién depende nuestra felicidad? Porque algunas veces nadie tiene las respuestas... excepto tú mismo...
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