About the work
Una guitarra y dos mancos.
Hay, en esta España de todos, dos mancos
obstinados en tocar la guitarra.
Uno, manco de la mano derecha,
el otro, con la siniestra mancada.
Lo intentaba, primero, el uno,
después, el otro lo intentaba,
sin que ninguno de los dos
lograra una nota adecuada.
Transcurrieron años en balde,
cambiando entre ellos, la guitarra,
sin que ninguno de los dos
consiguiera, al fin, entonarla.
Empeñados en esa empresa,
jamás en el otro confiaban,
dando por hecho que el rival
era el que peor la trataba.
Cansada estaba, la guitarra,
de sus afónicos sonidos,
de sus anginas de garganta,
y de taponar sus oídos.
Elevó su vista hasta el cielo
y gritando dijo:
¡ya basta!
¿Es que no hay nadie que consiga
unir vuestras únicas zarpas?
Se miraron el uno al otro,
miró, cada uno, al de su lado,
sin que cedieran en su empeño
de jamás acercar sus manos.
Y, sin que esto me guste nada,
una cosa me queda clara:
“Tocar la guitarra española
sigue siendo cosa de mancos”.
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Una guitarra y dos mancos.
Hay, en esta España de todos, dos mancos
obstinados en tocar la guitarra.
Uno, manco de la mano derecha,
el otro, con la siniestra mancada.
Lo intentaba, primero, el uno,
después, el otro lo intentaba,
sin que ninguno de los dos
hallara una nota adecuada.
Transcurrieron años en balde,
cambiando entre ellos, la guitarra,
sin que ninguno de los dos
consiguiera, al fin, entonarla.
Empeñados en esa empresa,
jamás en el otro confiaban,
dando por hecho que el rival
era el que peor la trataba.
Cansada estaba, la guitarra,
de sus afónicos sonidos,
de sus anginas de garganta,
y de taponar sus oídos.
Elevó su vista hasta el cielo
y gritando dijo:
¡ya basta!
¿Es que no hay nadie que consiga
unir vuestras únicas zarpas?
Se miraron el uno al otro,
miró, cada uno, al de su lado,
sin que cedieran en su empeño
de jamás acercar sus manos.
Y, sin que esto me guste nada,
está más claro que lo blanco:
“Tocar la guitarra española
sigue siendo cosa de mancos”.
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Title Una guitarra y dos mancos
Una guitarra y dos mancos.
Hay, en esta España de todos, dos mancos
obstinados en tocar la guitarra.
Uno, manco de la mano derecha,
el otro, con la siniestra mancada.
Lo intentaba, primero, el uno,
después, el otro lo intentaba,
sin que ninguno de los dos
lograra una nota adecuada.
Transcurrieron años en balde,
cambiando entre ellos, la guitarra,
sin que ninguno de los dos
consiguiera, al fin, entonarla.
Empeñados en esa empresa,
jamás en el otro confiaban,
dando por hecho que el rival
era el que peor la trataba.
Cansada estaba, la guitarra,
de sus afónicos sonidos,
de sus anginas de garganta,
y de taponar sus oídos.
Elevó su vista hasta el cielo
y gritando dijo:
¡ya basta!
¿Es que no hay nadie que consiga
unir vuestras únicas zarpas?
Se miraron el uno al otro,
miró, cada uno, al de su lado,
sin que cedieran en su empeño
de jamás acercar sus manos.
Y, sin que esto me guste nada,
una cosa me queda clara:
“Tocar la guitarra española
sigue siendo cosa de mancos”.
Work type Literary: Other
Tags poesia, poema, verso, pacodecaceres
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2103227259614
Entry date Mar 22, 2021, 7:36 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder Pacodecáceres. Date Mar 22, 2021.
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