<== Leer la parte 1 Con la misma emoción que seguramente sintió Arquímedes cuando tuvo la epifanía que lo llevó a gritar su famoso ¡eureka!, salió a la calle para poner en práctica su plan y encontrar prospectos para sus futuras amistades. —¿Pero cómo voy a saber el nombre o apellidos de todas estas personas? […]