No leerás esto pero no pasa nada. Juré junto a las colinas dentro del coche turquesa escuchando cómo suena el color granate que siempre llevaría conmigo un pedazo de muerte además el recuerdo se mira desde la frente desde el ojo en blanco buscando las partituras de una canción hecha de laceraciones y sopor desde un tubo de luz blanca, el recuerdo se asemeja a la piel tierna de un niño que respira despacio y quiero pellizcar.