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FINAL 9
— ¡Hay que buscar troncos y ramas, John, para cubrir los agujeros! Las ruedas pasaran por encima de los trocos. ¿Comprende lo que te digo?
—Claro que sí. Lo he comprendido a la primera —le decía el joven a la vez que iba acercando algunas ramas.
—Muy bien. Debemos darnos prisa, John, no sea que nos encuentren.
— ¿Quién nos va a buscar por este mundo perdido de Dios?
—Los que nos están buscado; la policía, John, la policía. Tengo la sensación de que me está pisando los talones.
—Somos tan pobres, tan pobres que, ya no les importamos a la sociedad. Por lo tanto, no nos busca nadie.
—No hables así, John, no seas negativo. No quiero tener a mi lado una persona negativa; porque me traen mala suerte. ¡No me gusta! ¡Yo no pienso morirme pobre, y mientras estés conmigo tú tampoco lo serás!
William y John, pusieron delante de las ruedas, piedras y unos pequeños troncos, con todo eso, saldría del barro.
— ¡John, voy a poner en marcha la caravana, intentaré sacarla!
— ¡Ok, William, adelante!
William aceleró un par de veces sin resultados. Se volvió a bajar del auto y miró los soportes que habían puesto. John estaba todo embarrado.
—Las ruedas me han bañado en barro, parezco un muñeco de chocolate —decía el chico sonriendo, mientras se sacudía sus cabellos rizados cubiertos de barro.
—No te pongas detrás de las ruedas, John, corres peligro.
—Puedo empujar, William.
—No hace falta que empujes John, lo único que tienes que decirme si las ruedas pisan los troncos; no tienes que hacer nada más. Lo intentaré otra vez —dijo William mientras se dirigía al volante, ponía en marcha el motor e intentaba acelerar para salir de allí.
William miraba por el espejo retrovisor, vio al joven en la parte trasera del auto, empujando la caravana. William sacó la cabeza por la ventanilla y le ordenó que se apartara.
— ¡John! ¡Maldita sea, apártate de ahí!
— ¡Acelera William, Acelera! ¡Vamos dale William, tú puedes!
El nuevo intento fue en vano. El auto caravana se le fue para atrás. Al mismo tiempo, John resbaló en el barro, cayendo hacía tras. William, miró por el espejo, la lluvia impedía ver al joven. Sacó su cabeza por la ventanilla, solo veía medio cuerpo del joven. Estaba tumbado en el suelo. A William le dio un vuelco el corazón, se temió lo peor. Dejó el volante y salió corriendo para auxiliar a John. Cuando llegó donde estaba el chico, vio que la cosa era bastante seria, y muy delicada. John estaba atrapado por la cintura. Una de las ruedas traseras, la tenía encima, en su estómago. Dejándolo en forma de u. William, sabía que la rueda le había partido la columna.
La respiración del joven era dificultosa. Un ronquido se le oía en su pecho, y salía por la garganta con mucha dificultar. En el estado que se encontraba John, William temía se le parase el corazón.
Aguanta, John, por favor no te mueras. Tú y Dawn, sois mis mejores amigos; sois mi única familia. Te voy a sacar de ahí abajo; aunque sea lo último que haga en mi vida. Te llevaré al pueblo más cercano, buscaré el mejor doctor y te curará. ¡Se fuerte y valiente, John!
—Solo deseaba encontrar un lugar agradable para establecerme, y crear una familia. Tú, William, hubiese sido un miembro muy importante en esa familia, en mi familia.
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Title 1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
FINAL 9
— ¡Hay que buscar troncos y ramas, John, para cubrir los agujeros! Las ruedas pasaran por encima de los trocos. ¿Comprende lo que te digo?
—Claro que sí. Lo he comprendido a la primera —le decía el joven a la vez que iba acercando algunas ramas.
—Muy bien. Debemos darnos prisa, John, no sea que nos encuentren.
— ¿Quién nos va a buscar por este mundo perdido de Dios?
—Los que nos están buscado; la policía, John, la policía. Tengo la sensación de que me está pisando los talones.
—Somos tan pobres, tan pobres que, ya no les importamos a la sociedad. Por lo tanto, no nos busca nadie.
—No hables así, John, no seas negativo. No quiero tener a mi lado una persona negativa; porque me traen mala suerte. ¡No me gusta! ¡Yo no pienso morirme pobre, y mientras estés conmigo tú tampoco lo serás!
William y John, pusieron delante de las ruedas, piedras y unos pequeños troncos, con todo eso, saldría del barro.
— ¡John, voy a poner en marcha la caravana, intentaré sacarla!
— ¡Ok, William, adelante!
William aceleró un par de veces sin resultados. Se volvió a bajar del auto y miró los soportes que habían puesto. John estaba todo embarrado.
—Las ruedas me han bañado en barro, parezco un muñeco de chocolate —decía el chico sonriendo, mientras se sacudía sus cabellos rizados cubiertos de barro.
—No te pongas detrás de las ruedas, John, corres peligro.
—Puedo empujar, William.
—No hace falta que empujes John, lo único que tienes que decirme si las ruedas pisan los troncos; no tienes que hacer nada más. Lo intentaré otra vez —dijo William mientras se dirigía al volante, ponía en marcha el motor e intentaba acelerar para salir de allí.
William miraba por el espejo retrovisor, vio al joven en la parte trasera del auto, empujando la caravana. William sacó la cabeza por la ventanilla y le ordenó que se apartara.
— ¡John! ¡Maldita sea, apártate de ahí!
— ¡Acelera William, Acelera! ¡Vamos dale William, tú puedes!
El nuevo intento fue en vano. El auto caravana se le fue para atrás. Al mismo tiempo, John resbaló en el barro, cayendo hacía tras. William, miró por el espejo, la lluvia impedía ver al joven. Sacó su cabeza por la ventanilla, solo veía medio cuerpo del joven. Estaba tumbado en el suelo. A William le dio un vuelco el corazón, se temió lo peor. Dejó el volante y salió corriendo para auxiliar a John. Cuando llegó donde estaba el chico, vio que la cosa era bastante seria, y muy delicada. John estaba atrapado por la cintura. Una de las ruedas traseras, la tenía encima, en su estómago. Dejándolo en forma de u. William, sabía que la rueda le había partido la columna.
La respiración del joven era dificultosa. Un ronquido se le oía en su pecho, y salía por la garganta con mucha dificultar. En el estado que se encontraba John, William temía se le parase el corazón.
Aguanta, John, por favor no te mueras. Tú y Dawn, sois mis mejores amigos; sois mi única familia. Te voy a sacar de ahí abajo; aunque sea lo último que haga en mi vida. Te llevaré al pueblo más cercano, buscaré el mejor doctor y te curará. ¡Se fuerte y valiente, John!
—Solo deseaba encontrar un lugar agradable para establecerme, y crear una familia. Tú, William, hubiese sido un miembro muy importante en esa familia, en mi familia.
Work type Literary: Other
Tags cuentos, otros., relatos, antología poética, fábulas, sonetos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1901029502133
Entry date Jan 2, 2019, 5:36 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Román Barea. Date Jan 2, 2019.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1901029502133-1-los-archivos-de-los-muertos