1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
01/02/2019
1901029501624

About the work

FINAL 3
— ¡Dawn ayúdame! Dawn, me he quedado sin fuerzas, el frío me está congelando. Busca ayuda, ¡Dawn, me estoy muriendo! Hay un silencio muy extraño, no escucho tus ladridos, ¿dónde estás? No me abandones, mi fiel perro y mi único amigo.
He intentado trepar hasta agotar por completo mis fuerzas, arañé los muros hasta dejarme parte de mis uñas pegadas en ellos.
La muerte me sujeta, lo sé, siento su apretamiento en mi garganta y en mi pecho. El miedo me hace llorar, siento rodar mis lágrimas por mis mejillas deteniéndose en mis secos labios, están saladas, con ellas me duelen aún más las grietas que se me han hecho alrededor de mi boca. Tengo frío; ya no siento mis pies ni mis manos. Todo yo tiemblo, por los escalofríos y la fiebre alta posada dentro de mí, a veces me quema, a veces me congela. El terror se ha apoderado de mí. Sé que estoy en la fase de la agonía. El silencio vuelve otra vez. Hace horas que he dejado de escuchar a Dawn, mi perro, ¿me habrá abandonado él también? Quizá debería arrepentirme de las cosas malas que hecho; puede ser que si me arrepiento, mi muerte será más leve; menos dolorosa. Si al menos perdiera la conciencia, esa sería mi última esperanza. Sí, esa es mi última esperanza, acabar pronto mi interminable agonía.
— ¡Me arrepiento, Señor Jesús, de todo lo malo que haya hecho! ¡Ay, me duele todo mi cuerpo, ayuda! ¡Si es verdad que tienes tanto poder y lo puedes todo, demuéstramelo ahora! Ten piedad señor, de este pecador, si me das una muerte digna, te prometo, seré tu siervo fiel el resto de mi vida ¡Pero hazlo ahora! ¡Mátame o sácame de aquí sano y salvo! ¡Maldito sea todo! ¡Todo y todos!
¡Por qué me quiero engañar, si todo es una puerca mentira! ¡Es mejor hacer un pacto con el diablo! Él tiene más poder. Sí, eso aré. Me retracto de todo lo dicho anterior. No me arrepiento de nada de lo que he hecho. ¡Maté aquella mujer, a Herminia! Fue porque la vieja no me dejó otra opción. La sociedad me había abandonado, dejaron de contar conmigo, ya no era nada para ellos.
Creo que es lo mejor que he podido hacer en mi vida. Hacer un pacto con el diablo. Me he convertido en uno de sus siervos, eso hace que me encuentre bien, ahora no me duele nada. No sé qué me va a pedir a cambio de mi bienestar, tendré que cumplir su mandato. El mandato del diablo, mi jefe.
— ¡Estoy escuchando el ruido de la sirena, es de coche policía! Suenan lejos. Espero que no pasen de largo. Encenderé la linterna, alumbraré por el agujero para que así vean la luz y me saquen de aquí.
¡Sí, sí, escucho los ladridos de Dawn! Es mi perro. ¡Ayuda, estoy debajo de la tumba del panteón! ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Sí, veo la luz de la policía acercarse al panteón! Escucho la voz de dos hombres, traen potentes linternas, me están buscando. Escucho sus pisadas acercándose, las escucho crujir en la nieve ¡Estoy aquí! Por favor ayúdenme ¡Dawn, diles donde estoy! ¿Qué? ¿Pero, quién es? Esa voz la conozco… ¡Es Camille la médium! Su voz es inconfundible, viene con la policía y su marido Philip. ¡Aquí abajo! ¿Acaso es que no escucháis mi voz?

Literary: Other
relatos
cuentos
sonetos
otros.
fábulas
antología poética

Copyright registered declarations

LR
Lola Román Barea
Author
Consolidated inscription:
Attached documents:
0
Copyright infringement notifications:
0
Contact

Notify irregularities in this registration

Print work information
Work information

Title 1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
FINAL 3
— ¡Dawn ayúdame! Dawn, me he quedado sin fuerzas, el frío me está congelando. Busca ayuda, ¡Dawn, me estoy muriendo! Hay un silencio muy extraño, no escucho tus ladridos, ¿dónde estás? No me abandones, mi fiel perro y mi único amigo.
He intentado trepar hasta agotar por completo mis fuerzas, arañé los muros hasta dejarme parte de mis uñas pegadas en ellos.
La muerte me sujeta, lo sé, siento su apretamiento en mi garganta y en mi pecho. El miedo me hace llorar, siento rodar mis lágrimas por mis mejillas deteniéndose en mis secos labios, están saladas, con ellas me duelen aún más las grietas que se me han hecho alrededor de mi boca. Tengo frío; ya no siento mis pies ni mis manos. Todo yo tiemblo, por los escalofríos y la fiebre alta posada dentro de mí, a veces me quema, a veces me congela. El terror se ha apoderado de mí. Sé que estoy en la fase de la agonía. El silencio vuelve otra vez. Hace horas que he dejado de escuchar a Dawn, mi perro, ¿me habrá abandonado él también? Quizá debería arrepentirme de las cosas malas que hecho; puede ser que si me arrepiento, mi muerte será más leve; menos dolorosa. Si al menos perdiera la conciencia, esa sería mi última esperanza. Sí, esa es mi última esperanza, acabar pronto mi interminable agonía.
— ¡Me arrepiento, Señor Jesús, de todo lo malo que haya hecho! ¡Ay, me duele todo mi cuerpo, ayuda! ¡Si es verdad que tienes tanto poder y lo puedes todo, demuéstramelo ahora! Ten piedad señor, de este pecador, si me das una muerte digna, te prometo, seré tu siervo fiel el resto de mi vida ¡Pero hazlo ahora! ¡Mátame o sácame de aquí sano y salvo! ¡Maldito sea todo! ¡Todo y todos!
¡Por qué me quiero engañar, si todo es una puerca mentira! ¡Es mejor hacer un pacto con el diablo! Él tiene más poder. Sí, eso aré. Me retracto de todo lo dicho anterior. No me arrepiento de nada de lo que he hecho. ¡Maté aquella mujer, a Herminia! Fue porque la vieja no me dejó otra opción. La sociedad me había abandonado, dejaron de contar conmigo, ya no era nada para ellos.
Creo que es lo mejor que he podido hacer en mi vida. Hacer un pacto con el diablo. Me he convertido en uno de sus siervos, eso hace que me encuentre bien, ahora no me duele nada. No sé qué me va a pedir a cambio de mi bienestar, tendré que cumplir su mandato. El mandato del diablo, mi jefe.
— ¡Estoy escuchando el ruido de la sirena, es de coche policía! Suenan lejos. Espero que no pasen de largo. Encenderé la linterna, alumbraré por el agujero para que así vean la luz y me saquen de aquí.
¡Sí, sí, escucho los ladridos de Dawn! Es mi perro. ¡Ayuda, estoy debajo de la tumba del panteón! ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Sí, veo la luz de la policía acercarse al panteón! Escucho la voz de dos hombres, traen potentes linternas, me están buscando. Escucho sus pisadas acercándose, las escucho crujir en la nieve ¡Estoy aquí! Por favor ayúdenme ¡Dawn, diles donde estoy! ¿Qué? ¿Pero, quién es? Esa voz la conozco… ¡Es Camille la médium! Su voz es inconfundible, viene con la policía y su marido Philip. ¡Aquí abajo! ¿Acaso es que no escucháis mi voz?
Work type Literary: Other
Tags relatos, cuentos, sonetos, otros., fábulas, antología poética

-------------------------

Registry info in Safe Creative

Identifier 1901029501624
Entry date Jan 2, 2019, 4:56 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0

-------------------------

Copyright registered declarations

Author. Holder Lola Román Barea. Date Jan 2, 2019.


Information available at https://www.safecreative.org/work/1901029501624-1-los-archivos-de-los-muertos
© 2026 Safe Creative