Ya no soy joven y el mundo aprieta desde la habitación torácica que vomita fuego la habitación premonitoria que reza conmigo por las noches los himnos urbanos que juegan a tragarte y escupirte pero yo me siento tranquila. Es increíble la acumulación de energía que presiona la parte blanda del hueso cómo me tiemblan los pulgares desde esta visión del futuro o del pasado o del futuro y el pasado en otra dimensión. Tengo pistas. Tengo el cerebro trenzado. No hay sitio para la fragilidad del día la