He leído muchas técnicas para descubrir el título que debería llevar un libro, pero mi carácter obstinado me impide seguir patrones ajenos. No obstante los leo con todo el respeto que se merecen, aunque a sabiendas de que se me hace imposible aplicarlos. Todos los libros tienen sus curiosidades. Por ejemplo, recuerdo que el título de mi primera novela surgió a