TERAPIA LITERARIA

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Seis meses después de haber sido diagnosticada con Esclerosis lateral amiotrófica, Goga continuaba con su vida; no se había acostumbrado y casi siempre, todas las noches, tenía episodios depresivos. Se encerraba en el baño a llorar en silencio y cuando ya sus ojos, cansados e hinchados, rogaban por descanso, me gritaba para que la llevara a la cama. Aún continuaba con su hábito lector, pero ahora, con la ayuda de una mesa que sostenía el libro y una varita que puesta entre sus labios, utilizaba para pasar las hojas, leía hasta quedar dormida. Ahora solo asistía tres veces por semana a la librería y en el último mes, se había resistido a la compañía y ayuda de sus padres. Rara vez permitía la presencia de Josué, pues en ese estado, no quería que su hermano diera cuenta de su muerte lenta, como así solía decir. Se había puesto en total aislamiento del mundo. Ya no compartía con sus amigas; no asistía a los talleres literarios que Rodolfo, en un intento por querer animarla, había organizado; estando en casa, solo permanecía en el cuarto y hasta el contacto regular con Abril, lo había perdido. Vociferaba cuando no podía coger algún objeto y cuando eso ocurría, maldecía el día en que había nacido.

Su extrema delgadez ya se había convertido en asunto de preocupación familiar. Mi suegro, contactó al único especialista que sería capaz de apaciguar su sufrimiento. Él mismo, se ofreció a ir a casa bajo la cortina de ser mi compañero de la escuela de teatro. Como era de esperarse en un principio, Goga se resistió y no porque tuviera el conocimiento acerca de la verdadera identidad del psicólogo, sino porque solo le apetecía permanecer a solas. La estrategia a seguir del doctor Nicholas, fue utilizar a su favor, lo que más le apasionaba y se resistía a dejar de lado Gloria, la literatura. Primero fueron libros que acercándonos a la habitación donde Goga se refugiaba, leíamos en voz alta, como quien ensaya para una obra teatral. Solo una vez lograríamos captar su atención y fue cuando ella, decidió salir del cuarto, con ayuda del caminador y con la excusa de ir a tomar un vaso con agua. Era la primera vez que lo hacía en tanto tiempo, pues desde que había dado comienzo a su depresión, pedía mi ayuda. El doctor Nicholas y yo, nos miramos y sonreímos, en señal de que la estrategia, podría estar dando algún tipo de resultado. Observamos de reojo, como Goga, nos miraba con atención, mientras tomaba agua de un pitillo, puesto de forma especial para ella, desde un dispensador. Su curiosidad solo duraría unos minutos, pero había resultado ser un gran avance.

Narrative, Essay
vida
muerte.
narrativa
cuento corto

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Eder Vidinick Melo Torres
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Title TERAPIA LITERARIA
Seis meses después de haber sido diagnosticada con Esclerosis lateral amiotrófica, Goga continuaba con su vida; no se había acostumbrado y casi siempre, todas las noches, tenía episodios depresivos. Se encerraba en el baño a llorar en silencio y cuando ya sus ojos, cansados e hinchados, rogaban por descanso, me gritaba para que la llevara a la cama. Aún continuaba con su hábito lector, pero ahora, con la ayuda de una mesa que sostenía el libro y una varita que puesta entre sus labios, utilizaba para pasar las hojas, leía hasta quedar dormida. Ahora solo asistía tres veces por semana a la librería y en el último mes, se había resistido a la compañía y ayuda de sus padres. Rara vez permitía la presencia de Josué, pues en ese estado, no quería que su hermano diera cuenta de su muerte lenta, como así solía decir. Se había puesto en total aislamiento del mundo. Ya no compartía con sus amigas; no asistía a los talleres literarios que Rodolfo, en un intento por querer animarla, había organizado; estando en casa, solo permanecía en el cuarto y hasta el contacto regular con Abril, lo había perdido. Vociferaba cuando no podía coger algún objeto y cuando eso ocurría, maldecía el día en que había nacido.

Su extrema delgadez ya se había convertido en asunto de preocupación familiar. Mi suegro, contactó al único especialista que sería capaz de apaciguar su sufrimiento. Él mismo, se ofreció a ir a casa bajo la cortina de ser mi compañero de la escuela de teatro. Como era de esperarse en un principio, Goga se resistió y no porque tuviera el conocimiento acerca de la verdadera identidad del psicólogo, sino porque solo le apetecía permanecer a solas. La estrategia a seguir del doctor Nicholas, fue utilizar a su favor, lo que más le apasionaba y se resistía a dejar de lado Gloria, la literatura. Primero fueron libros que acercándonos a la habitación donde Goga se refugiaba, leíamos en voz alta, como quien ensaya para una obra teatral. Solo una vez lograríamos captar su atención y fue cuando ella, decidió salir del cuarto, con ayuda del caminador y con la excusa de ir a tomar un vaso con agua. Era la primera vez que lo hacía en tanto tiempo, pues desde que había dado comienzo a su depresión, pedía mi ayuda. El doctor Nicholas y yo, nos miramos y sonreímos, en señal de que la estrategia, podría estar dando algún tipo de resultado. Observamos de reojo, como Goga, nos miraba con atención, mientras tomaba agua de un pitillo, puesto de forma especial para ella, desde un dispensador. Su curiosidad solo duraría unos minutos, pero había resultado ser un gran avance.
Work type Narrative, Essay
Tags vida, muerte., narrativa, cuento corto

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Identifier 1804206627745
Entry date Apr 20, 2018, 3:00 PM UTC
License Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0

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Author. Holder Eder Vidinick Melo Torres. Date Apr 20, 2018.


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