Me he vuelto a ceñir a ti forma que tienes mi forma aroma que hueles mi aroma.
A ti… ¡sí! que en milimétrica calma has memorizado todos los atajos a mi alma.
Que tiñes mi sangre que meces mi ombligo que ovillas mis cuerpos que sublimas mi emoción que haces balada mis gritos.
Dime… ¿Qué hiciste en mi ausencia? ¿En cuál orfandad echaste tu sombra?
Es que un sueño me dijo conociera una aldehuela llamada alegría. Pero he de confesarte que allí todo es efímero y nada… nada tiene más vida que un