About the work
"La aguja" Relato
SEGUNDA PARTE
Ante la insistencia de doña Daniela, Vito entró en la casa, cruzó el umbral rompiendo un juramento que hacia unas semanas se hizo “jamás volveré a cruzar ese umbral”.
Doña Daniela abrió la puerta del salón, la joven estaba sentada en su sillón frente a la chimenea, con dificultad la joven se puso de pie, se dio media vuelta dirigiendo su cara hacía la puerta.
— ¿Ere tú Vito?
—Sí, soy yo —contestó el joven impactado al ver a Blanca con los ojos vendados.
—Pasa, Vito y acércate, siéntate aquí a mi lado—dijo Blanca extendiéndole su mano.
— ¿Qué te ha pasado Blanca? ¿Qué le ha sucedido a tus ojos? —preguntaba el joven a sombrado ante aquella situación, mientras se acomodaba en un sillón al lado Blanca.
—No te preocupes Vito. Hace tres días que me han operado, ha sido una operación difícil, pero tengo confianza en los doctores, aunque ellos dicen…
— ¿Que te han dicho ellos, los doctores?
—Según ellos quedaré ciega, no querían operarme pero yo insistí que se hiciera la operación.
— ¡Pero hija! ¡No!
—Madre, por favor, vete a la cocina y prepara té o café.
—Lo siento mucho Blanca, si yo puedo hacer algo por ti, no dudes en pedírmelo —dijo el chico apenado.
—Vito, lo que yo te pediría es que sigamos siendo novios.
—No, Blanca, pídeme lo que tú quieras menos eso, ya he tomado la decisión, lo siento.
—Solo los cobardes ofrecen lo que no van a cumplir.
—Será mejor que me vaya, Blanca, he venido en son de paz —dijo el joven mientras se levantaba del sillón.
— ¡No te vayas Vito! Perder mi vista, ha hecho que cambien mi estado de ánimo, me he vuelto más arisca, solitaria y rencorosa. Siéntate, por favor.
— ¿Cómo has adivinado que me he puesto de pie?
—Querido Vito, estoy ciega pero no sorda, he escuchado el ruido de tu movimiento.
—Vito, ¿qué te apetece café o té? —le ofreció Daniela al notar tanta tensión entre su hija y Vito, su exnovio.
—Nada, doña Daniela.
— ¿Prefieres una limonada, Vito?
—No, gracias doña Daniela —contestaba el joven sin separar su vista de Blanca.
—Mamá, no sigas, si Vito le apetece algo sin dudas lo pedirá ¿verdad Vito?
—O, sí, claro que sí.
— ¿Lo has oído, madre?
—Sí hija, lo he oído y lo siento, solo pretendía ser amable con Vito, para que se sienta cómodo en casa.
—Pues te pasas con tu amabilidad y eso molesta…madre.
—Creo que es mejor que me vaya, mañana tengo que madrugar, mi vuelo sale muy temprano.
— ¿Ves lo que has conseguido, madre? Ahora Vito se siente incómodo por tu culpa.
—No Blanca, tu pobre madre no hace que me sienta incómodo.
—Te acompaño hasta la puerta Vito —dijo Daniela a la vez que le acercaba su chaqueta al muchacho.
—Madre, déjanos solos, por favor.
—Si me necesitáis estaré en la cocina —dijo la mujer mientras sus pasos se dirigían hacia la cocina.
Autoras:
Lola Román
Lola Barea
Print work information
Work information
Title La aguja" Relato
"La aguja" Relato
SEGUNDA PARTE
Ante la insistencia de doña Daniela, Vito entró en la casa, cruzó el umbral rompiendo un juramento que hacia unas semanas se hizo “jamás volveré a cruzar ese umbral”.
Doña Daniela abrió la puerta del salón, la joven estaba sentada en su sillón frente a la chimenea, con dificultad la joven se puso de pie, se dio media vuelta dirigiendo su cara hacía la puerta.
— ¿Ere tú Vito?
—Sí, soy yo —contestó el joven impactado al ver a Blanca con los ojos vendados.
—Pasa, Vito y acércate, siéntate aquí a mi lado—dijo Blanca extendiéndole su mano.
— ¿Qué te ha pasado Blanca? ¿Qué le ha sucedido a tus ojos? —preguntaba el joven a sombrado ante aquella situación, mientras se acomodaba en un sillón al lado Blanca.
—No te preocupes Vito. Hace tres días que me han operado, ha sido una operación difícil, pero tengo confianza en los doctores, aunque ellos dicen…
— ¿Que te han dicho ellos, los doctores?
—Según ellos quedaré ciega, no querían operarme pero yo insistí que se hiciera la operación.
— ¡Pero hija! ¡No!
—Madre, por favor, vete a la cocina y prepara té o café.
—Lo siento mucho Blanca, si yo puedo hacer algo por ti, no dudes en pedírmelo —dijo el chico apenado.
—Vito, lo que yo te pediría es que sigamos siendo novios.
—No, Blanca, pídeme lo que tú quieras menos eso, ya he tomado la decisión, lo siento.
—Solo los cobardes ofrecen lo que no van a cumplir.
—Será mejor que me vaya, Blanca, he venido en son de paz —dijo el joven mientras se levantaba del sillón.
— ¡No te vayas Vito! Perder mi vista, ha hecho que cambien mi estado de ánimo, me he vuelto más arisca, solitaria y rencorosa. Siéntate, por favor.
— ¿Cómo has adivinado que me he puesto de pie?
—Querido Vito, estoy ciega pero no sorda, he escuchado el ruido de tu movimiento.
—Vito, ¿qué te apetece café o té? —le ofreció Daniela al notar tanta tensión entre su hija y Vito, su exnovio.
—Nada, doña Daniela.
— ¿Prefieres una limonada, Vito?
—No, gracias doña Daniela —contestaba el joven sin separar su vista de Blanca.
—Mamá, no sigas, si Vito le apetece algo sin dudas lo pedirá ¿verdad Vito?
—O, sí, claro que sí.
— ¿Lo has oído, madre?
—Sí hija, lo he oído y lo siento, solo pretendía ser amable con Vito, para que se sienta cómodo en casa.
—Pues te pasas con tu amabilidad y eso molesta…madre.
—Creo que es mejor que me vaya, mañana tengo que madrugar, mi vuelo sale muy temprano.
— ¿Ves lo que has conseguido, madre? Ahora Vito se siente incómodo por tu culpa.
—No Blanca, tu pobre madre no hace que me sienta incómodo.
—Te acompaño hasta la puerta Vito —dijo Daniela a la vez que le acercaba su chaqueta al muchacho.
—Madre, déjanos solos, por favor.
—Si me necesitáis estaré en la cocina —dijo la mujer mientras sus pasos se dirigían hacia la cocina.
Autoras:
Lola Román
Lola Barea
Work type Literary: Other
Tags otros., relatos, cuentos, fábulas, antología poética, sonetos
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 1803316400156
Entry date Mar 31, 2018, 1:15 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder Lola R Barea. Date Mar 31, 2018.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1803316400156-la-aguja-relato