About the work
Esta vez, Ana se había rehusado a hacerme las maletas; no estaba enojada conmigo ni mucho menos la invadía el virus de la pereza. Mi hermana no quería que me fuera y en un vano e inútil intento por hacerme cambiar de opinión, se había resistido a poner si quiera un solo pie en mi cuarto. La última semana antes del día viaje, se había comportado como lo que siempre había sido, una niña malcriada. Todo le molestaba, hasta el punto, en el que yo también había decidido ignorarla hasta llegar el día del viaje. Ese día me levantaría temprano; haría el desayuno para los dos y premiaría el cariño y el apetito de Klim, con una buena ración de galletas. Ana solo se levantó, avanzó como un zombi hasta el mesón de la cocina, tomó su desayuno y sin dar las gracias, regresó de nuevo a su cuarto; ni siquiera había saludado a Klim, que se desvivía por ella. Llamaría a mamá para saludarla y preguntarle por el estado de salud de mi padre; según su diagnóstico, el señor Isman, marchaba a las mil maravillas, aunque desde el día en que lo había visto, no hacía nada más que de dedicarme pensamientos sarcásticos, que luego vocifera por toda la casa, cada vez que podía. Por su parte, mamá ya había superado su aflicción y se escuchaba otra vez, con un mejor semblante. De nuevo ese día, me hacía prometerle que le presentaría a Gloria y que además, tuviera la gentileza de llamarla más seguido.
Ya estaba listo para partir; las maletas estaban al pie de la puerta y Klim, movía la cola, como esperando ser sacado para dar un paseo. Fui hacía el cuarto de Ana, di dos toques a su puerta y no respondió. En un segundo intento por querer despedirme de ella, golpearía de nuevo la puerta, esta vez, tres veces. Ana, con furia, exclamó:
— ¡Déjame en paz, Artur! ¡No quiero verte!
— Ya casi me voy… solo quiero despedirme de ti.
— ¡Yo no quiero! ¡Vete!
— Voy a sacar a Klim a dar un paseo —Klim, que estaba sentado justo a mi lado, movía la cola, al escuchar su nombre—. Cuando regrese, quiero que dejes de llorar y me des un abrazo —Ana no dijo ni una sola palabra, solo dejó escapar algunos sollozos.
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Title UNA NUEVA VIDA
Esta vez, Ana se había rehusado a hacerme las maletas; no estaba enojada conmigo ni mucho menos la invadía el virus de la pereza. Mi hermana no quería que me fuera y en un vano e inútil intento por hacerme cambiar de opinión, se había resistido a poner si quiera un solo pie en mi cuarto. La última semana antes del día viaje, se había comportado como lo que siempre había sido, una niña malcriada. Todo le molestaba, hasta el punto, en el que yo también había decidido ignorarla hasta llegar el día del viaje. Ese día me levantaría temprano; haría el desayuno para los dos y premiaría el cariño y el apetito de Klim, con una buena ración de galletas. Ana solo se levantó, avanzó como un zombi hasta el mesón de la cocina, tomó su desayuno y sin dar las gracias, regresó de nuevo a su cuarto; ni siquiera había saludado a Klim, que se desvivía por ella. Llamaría a mamá para saludarla y preguntarle por el estado de salud de mi padre; según su diagnóstico, el señor Isman, marchaba a las mil maravillas, aunque desde el día en que lo había visto, no hacía nada más que de dedicarme pensamientos sarcásticos, que luego vocifera por toda la casa, cada vez que podía. Por su parte, mamá ya había superado su aflicción y se escuchaba otra vez, con un mejor semblante. De nuevo ese día, me hacía prometerle que le presentaría a Gloria y que además, tuviera la gentileza de llamarla más seguido.
Ya estaba listo para partir; las maletas estaban al pie de la puerta y Klim, movía la cola, como esperando ser sacado para dar un paseo. Fui hacía el cuarto de Ana, di dos toques a su puerta y no respondió. En un segundo intento por querer despedirme de ella, golpearía de nuevo la puerta, esta vez, tres veces. Ana, con furia, exclamó:
— ¡Déjame en paz, Artur! ¡No quiero verte!
— Ya casi me voy… solo quiero despedirme de ti.
— ¡Yo no quiero! ¡Vete!
— Voy a sacar a Klim a dar un paseo —Klim, que estaba sentado justo a mi lado, movía la cola, al escuchar su nombre—. Cuando regrese, quiero que dejes de llorar y me des un abrazo —Ana no dijo ni una sola palabra, solo dejó escapar algunos sollozos.
Work type Narrative, Essay
Tags vida, cuento corto, muerte., narrativa
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1802165796632
Entry date Feb 16, 2018, 3:50 AM UTC
License Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Eder Vidinick Melo Torres. Date Feb 16, 2018.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1802165796632-una-nueva-vida