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LA DAMA DE ORO.
por Miquel Ángel Capó Maimó.
Quién no tiene cerca al típico personaje que se auto engaña, ¡sí! que se auto engaña, o tal vez será que su cerebro no consigue gestionar el gran tamaño de estupidez que genera. No serán agraciados con un físico adecuado para generar grandes marcas deportivas, posiblemente habrán pecado por medio de la ingesta impulsiva de bocadillos de chopped.
Juegan con sus aspiraciones, obligan a su cansado ánimo como si de un superhéroe se tratara; el que todo lo puede. Acuden a centros donde lucen su incapacidad, sus limitaciones, aunque no son capaces de darse por vencidos. Piden consejo a los destronados y desahuciados estandartes de la sala repleta de hierros. Ya más desubicados que con ganas de ser atrapados por individuos con talante desorientado.
Estos nuevos iluminados buscan motivación en las redes; visualizando las gestas de campeones pretéritos. Yendo a convenciones donde procuran impregnarse de un ambiente que nunca antes necesitaron. Son protagonistas del típico “quiero pero no puedo”, pero la verdad es que su cerebro funciona sin control, aturdido por la velocidad que genera un cuerpo descompensado.
En su desesperación son capaces de retar a su propio ingenio, hablan y hablan con ellos mismos; montan y desmontan planes para agradar a la galería [vacía por necesidad]. En su empeño por engañar a su destino van dejando una estela de patetismo. Hacen partícipes a sus propios “santos”, a los que han solicitado el disfraz de ganador; pero estos no desean realizar un milagro que sería desaprovechado. Para ser un ganador no se necesitan cuatro trapos, otorgados por seres divinos. Ser un ganador es un proceso de larga trayectoria. ¡Seamos claros! Y no pretendamos conseguir, a destiempo, lo que debimos hace bastantes años pasados.
Podría considerarse como lícito el hecho de desear producir, en un año, lo que desechamos a lo largo de media vida. Pero a medida que pasan los decenios, y las arrugas [más reuma y lesiones indeseables] aparecen a modo relampagueante, pareciere que la tontería acompaña a tal acontecimiento. De repente nos da por creernos “La Dama de Oro” [vestida con manto de vergüenza ajena].
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Title la dama de oro
LA DAMA DE ORO.
por Miquel Ángel Capó Maimó.
Quién no tiene cerca al típico personaje que se auto engaña, ¡sí! que se auto engaña, o tal vez será que su cerebro no consigue gestionar el gran tamaño de estupidez que genera. No serán agraciados con un físico adecuado para generar grandes marcas deportivas, posiblemente habrán pecado por medio de la ingesta impulsiva de bocadillos de chopped.
Juegan con sus aspiraciones, obligan a su cansado ánimo como si de un superhéroe se tratara; el que todo lo puede. Acuden a centros donde lucen su incapacidad, sus limitaciones, aunque no son capaces de darse por vencidos. Piden consejo a los destronados y desahuciados estandartes de la sala repleta de hierros. Ya más desubicados que con ganas de ser atrapados por individuos con talante desorientado.
Estos nuevos iluminados buscan motivación en las redes; visualizando las gestas de campeones pretéritos. Yendo a convenciones donde procuran impregnarse de un ambiente que nunca antes necesitaron. Son protagonistas del típico “quiero pero no puedo”, pero la verdad es que su cerebro funciona sin control, aturdido por la velocidad que genera un cuerpo descompensado.
En su desesperación son capaces de retar a su propio ingenio, hablan y hablan con ellos mismos; montan y desmontan planes para agradar a la galería [vacía por necesidad]. En su empeño por engañar a su destino van dejando una estela de patetismo. Hacen partícipes a sus propios “santos”, a los que han solicitado el disfraz de ganador; pero estos no desean realizar un milagro que sería desaprovechado. Para ser un ganador no se necesitan cuatro trapos, otorgados por seres divinos. Ser un ganador es un proceso de larga trayectoria. ¡Seamos claros! Y no pretendamos conseguir, a destiempo, lo que debimos hace bastantes años pasados.
Podría considerarse como lícito el hecho de desear producir, en un año, lo que desechamos a lo largo de media vida. Pero a medida que pasan los decenios, y las arrugas [más reuma y lesiones indeseables] aparecen a modo relampagueante, pareciere que la tontería acompaña a tal acontecimiento. De repente nos da por creernos “La Dama de Oro” [vestida con manto de vergüenza ajena].
Work type Article
Tags deporte., sociedad
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1712195148120
Entry date Dec 19, 2017, 6:30 PM UTC
License Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Miquel Àngel Capó Maimó. Date Dec 19, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1712195148120-la-dama-de-oro