Hace un par de días me topé en internet con una ácida crítica al best seller literario llamado El Secreto. Más de alguien recordará el libro como un éxito de ventas mundial que llamaba la atención por prometer éxito y abundancia utilizando La Ley de la Atracción que consiste a grosso modo en el logro de objetivos o metas por el solo hecho de enfocar en ellas con fe y persistencia. Algo así como una visualización mental positiva destinada a reproducir un entorno que vibrase en la misma frecuencia