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“Los archivos de los muertos” Principio de la Novela. "Los archivos de los muertos (La maldición de Ellos)
Mi nombre es William Focter, tengo treinta y siete años, de padre escocés y madre española. Siempre he vivido en Inglaterra, excepto los últimos tres años en Madrid, España. Yo solo pretendía llegar hasta Escocia para encontrar una vida mejor. Pero nada de eso importa ahora, cuando me encuentro atrapado en un subterráneo, a unos tres metros y medio bajo tierra, es una especie de pasillo que conduce al infierno. Por encima de mí, hay un viejo y apartado cementerio, donde solo están enterrados los que se suicidaron, o aquellos por muertes extrañas y sin resolver. No sé las horas que he estado inconsciente, el frio está llegando a mis huesos, creo que tengo el hombro izquierdo roto. Alumbro con mi linterna el agujero de la tumba por donde he caído, es de noche y se ve caer copos de nieve, tengo miedo que la nieve tape el agujero por el cual recibo el oxígeno. Mi perro Dawn sigue allí arriba, escucho sus ladridos. Con mi mano derecha, amontono unas cuantas tablas del ataúd caído junto conmigo. He conseguido hacer un pequeño fuego, el humo es molesto, pero necesito entrar en calor. La bufanda me la he puesto en el cuello y he sujetado mi brazo. sé que de aquí no voy a salir, la muerte está más cerca de mí que de cualquier mortal, la percibo y la huelo. No las veo pero si las escucho, son ratas hambrientas, están a la espera de un descuido mío para devorarme, como los buitres acechan en el desierto su presa, ellas acechan bajo tierra.
Es increíble, cuando trabajaba para el periódico, no encontré ni una sola historia que me la comprase. Ahora les podría ofrecer una, la que todos los periódicos pagarían una fortuna por ella. Pero, me temo que se la comerán los gusanos junto con mi cuerpo.
Empezaré desde el principio, como y porque he llegado hasta aquí, y a esta maldita y terrorífica situación. De mis compañeros, les juro que, ojala no los hubiese conocido nunca.
Nueve meses antes de lo sucedido…
¡Por todos los muertos que tiene el viejo escocés, ahí está en la puerta de mi casa! Ya le he dicho que le pagaré el puto alquiler en cuanto tenga dinero pero no quiere escucharme. ¡Dawn, atácale!
— ¡Te voy a denunciar William Focter, por no pagarme y por mandar a tu perro a que me ataque y por llevarlo sin bozal!
—Ya le he dicho que me han despedido del periódico, en cuanto me liquiden todo lo que me deben yo iré a su casa y allí le pago.
—Le doy dos semanas Focter, ni un día más, y no lleve ese perro salvaje.
— ¡Iré con mi perro si me da la gana, y cuidado que no te ponga el bozal a ti!
—Écheme el sobre con el dinero por debajo de mi puerta, porque ni su perro es de confianza y usted mucho menos.
— ¡Maldito viejo! ¿Acaso te vas a llevar el dinero a la tumba?
Eliot se hizo el sordo y se encerró en su casa, el perro llegó ladrando hasta la puerta del viejo. William llamó a su perro pastor alemán y entraron en la suya.
Dawn, mi fiel perro, tampoco te tomes mi palabra al pie de la letra, casi te cargas al viejo Eliot de un susto. Después de lo ocurrido necesito otra copa, y tú también te has ganado tu plato y un sorbito de whisky.
La nevera está vacía, solo hay cuatro huevos, media lechuga para tirar, un poco de leche, un limón y un paquete de salchichas, Dawn, tres salchichas para mí y cuatro para ti, no te quejarás con las particiones, sales ganando.
Ay, Dawn, Dawn, que puedo hacer para ganar dinero, no tengo ni para el veterinario ni tu vacuna. ¿Qué te parece si pongo un anuncio y alquilo las dos habitaciones que no usamos?
Mañana es lo primero que voy hacer, eso nos ayudará un poco.
Bien temprano William salió a poner el anuncio, y de paso preguntó en la redacción del periódico si necesitaban un periodista.
—Si nos traes buena información, noticias o alguna historia interesante te pasas por aquí, la valuaremos y si nos interesa hablamos de dinero.
—Gracias, lo intentaré.
Eso hizo que viese una pequeña luz de esperanza. Salí a la calle y empecé a caminar con rumbo a mi casa. Miré en el bolsillo del pantalón y saqué unos euros, compré una barra de pan y dos latas de cerveza, una para mí y otra para mi perro. Cuando entraba en mi portal mi vecina Herminia salía a tirar la basura. Yo sabía que Herminia se solía dejar su puerta abierta, aligeré el paso y así fue, entre y registré los tres primeros cajones del mueble del salón, no encontré nada, cogí las llaves de su puerta y rápido me salí de allí. Cuando entré en mi casa Dawn me recibió como si hiciera un mes que no me veía.
L y L
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Title I Los archivos de los muertos
“Los archivos de los muertos” Principio de la Novela. "Los archivos de los muertos (La maldición de Ellos)
Mi nombre es William Focter, tengo treinta y siete años, de padre escocés y madre española. Siempre he vivido en Inglaterra, excepto los últimos tres años en Madrid, España. Yo solo pretendía llegar hasta Escocia para encontrar una vida mejor. Pero nada de eso importa ahora, cuando me encuentro atrapado en un subterráneo, a unos tres metros y medio bajo tierra, es una especie de pasillo que conduce al infierno. Por encima de mí, hay un viejo y apartado cementerio, donde solo están enterrados los que se suicidaron, o aquellos por muertes extrañas y sin resolver. No sé las horas que he estado inconsciente, el frio está llegando a mis huesos, creo que tengo el hombro izquierdo roto. Alumbro con mi linterna el agujero de la tumba por donde he caído, es de noche y se ve caer copos de nieve, tengo miedo que la nieve tape el agujero por el cual recibo el oxígeno. Mi perro Dawn sigue allí arriba, escucho sus ladridos. Con mi mano derecha, amontono unas cuantas tablas del ataúd caído junto conmigo. He conseguido hacer un pequeño fuego, el humo es molesto, pero necesito entrar en calor. La bufanda me la he puesto en el cuello y he sujetado mi brazo. sé que de aquí no voy a salir, la muerte está más cerca de mí que de cualquier mortal, la percibo y la huelo. No las veo pero si las escucho, son ratas hambrientas, están a la espera de un descuido mío para devorarme, como los buitres acechan en el desierto su presa, ellas acechan bajo tierra.
Es increíble, cuando trabajaba para el periódico, no encontré ni una sola historia que me la comprase. Ahora les podría ofrecer una, la que todos los periódicos pagarían una fortuna por ella. Pero, me temo que se la comerán los gusanos junto con mi cuerpo.
Empezaré desde el principio, como y porque he llegado hasta aquí, y a esta maldita y terrorífica situación. De mis compañeros, les juro que, ojala no los hubiese conocido nunca.
Nueve meses antes de lo sucedido…
¡Por todos los muertos que tiene el viejo escocés, ahí está en la puerta de mi casa! Ya le he dicho que le pagaré el puto alquiler en cuanto tenga dinero pero no quiere escucharme. ¡Dawn, atácale!
— ¡Te voy a denunciar William Focter, por no pagarme y por mandar a tu perro a que me ataque y por llevarlo sin bozal!
—Ya le he dicho que me han despedido del periódico, en cuanto me liquiden todo lo que me deben yo iré a su casa y allí le pago.
—Le doy dos semanas Focter, ni un día más, y no lleve ese perro salvaje.
— ¡Iré con mi perro si me da la gana, y cuidado que no te ponga el bozal a ti!
—Écheme el sobre con el dinero por debajo de mi puerta, porque ni su perro es de confianza y usted mucho menos.
— ¡Maldito viejo! ¿Acaso te vas a llevar el dinero a la tumba?
Eliot se hizo el sordo y se encerró en su casa, el perro llegó ladrando hasta la puerta del viejo. William llamó a su perro pastor alemán y entraron en la suya.
Dawn, mi fiel perro, tampoco te tomes mi palabra al pie de la letra, casi te cargas al viejo Eliot de un susto. Después de lo ocurrido necesito otra copa, y tú también te has ganado tu plato y un sorbito de whisky.
La nevera está vacía, solo hay cuatro huevos, media lechuga para tirar, un poco de leche, un limón y un paquete de salchichas, Dawn, tres salchichas para mí y cuatro para ti, no te quejarás con las particiones, sales ganando.
Ay, Dawn, Dawn, que puedo hacer para ganar dinero, no tengo ni para el veterinario ni tu vacuna. ¿Qué te parece si pongo un anuncio y alquilo las dos habitaciones que no usamos?
Mañana es lo primero que voy hacer, eso nos ayudará un poco.
Bien temprano William salió a poner el anuncio, y de paso preguntó en la redacción del periódico si necesitaban un periodista.
—Si nos traes buena información, noticias o alguna historia interesante te pasas por aquí, la valuaremos y si nos interesa hablamos de dinero.
—Gracias, lo intentaré.
Eso hizo que viese una pequeña luz de esperanza. Salí a la calle y empecé a caminar con rumbo a mi casa. Miré en el bolsillo del pantalón y saqué unos euros, compré una barra de pan y dos latas de cerveza, una para mí y otra para mi perro. Cuando entraba en mi portal mi vecina Herminia salía a tirar la basura. Yo sabía que Herminia se solía dejar su puerta abierta, aligeré el paso y así fue, entre y registré los tres primeros cajones del mueble del salón, no encontré nada, cogí las llaves de su puerta y rápido me salí de allí. Cuando entré en mi casa Dawn me recibió como si hiciera un mes que no me veía.
L y L
Work type Literary: Other
Tags antología poética, otros., fábulas, relatos, cuentos, sonetos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1710083857451
Entry date Oct 8, 2017, 7:40 AM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Oct 8, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1710083857451-i-los-archivos-de-los-muertos