Hace pocos días fuí testigo de cómo una colega española se vio afectada por el plagio que otra persona hizo de textos completos de su página web y de su página de Facebook. La copia era tal que la plagiadora ni siquiera cambió palabras sino que mantuvo espacios, comas y tildes tal cual, como si ella misma hubiese escrito todo eso y por supuesto sin darle el crédito a la verdadera autora. Si hubiera un premio al mejor copy paste del mundo de seguro se lo daban.
El asunto es que apenas me enteré